De niño construí en las vacaciones un barrilete rudimentario con papel de seda y cañas. Lo llevé al parque para aprovechar el viento del verano, pero nunca remontó. Lo intenté varias tardes, pero mi creación si bien ascendía un poco, era demasiado pesada como para llegar a alcanzar el cielo. Fue entonces cuando algo en mi infancia se quebró. Conocí la pena del fracaso y esas ganas de llorar que no nacen de un raspón, sino del desengaño. Al regresar a la escuela, me sentí un poco más adulto.
Finalista XI Concurso de Micronarrativas. Sueños
de infancia.
Creatividad Literaria. España. Junio 2026.

No hay comentarios:
Publicar un comentario