Su alma de escritor creía que escribir era una cuestión técnica y control absoluto; diseñaba cada párrafo como quien levanta un muro. Sin embargo, al terminar sus relatos, solo lograba un caleidoscopio de letras frías y silenciosas. Había sido tan estricto en sus reglas que terminaban por asfixiarlos, convirtiéndolos en un insulso conjunto de palabras. El ingeniero aceptó finalmente la lección: la disciplina levanta los muros necesarios, pero solo la libertad permite que las letras extiendan sus alas.
Finalista XII Concurso de Minicuentos. Caleidoscopio de letras.
Mundo Escritura. España. Junio 2026.

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