Baja el chico del cerro sollozando,
dolor hay en sus ojos y en sus manos,
sus lágrimas el suelo van bañando
y sus pasos inquietan a gusanos.
En sus ojos el llanto va abundando
triste de verse solo y olvidado,
hace dos días que lo están buscando
al niño que se siente abandonado.
Muchas casas su madre ha visitado
ansiosa por el pueblo preguntando,
mas las mismas respuestas ha escuchado
mientras la duda la va torturando.
Siente que no se ocupan demasiado,
pues nadie a la mujer tiende la mano,
las espinas su piel han arañado
y por charcos camina con desgano.
Brillan de pronto los ojos del chango,
al ver que su mamá viene avanzando,
el miedo se desvanece entre el fango
y al niño la dicha lo va alumbrando.
Finalista XII Certamen de Poesías. San Isidro Labrador.
Letras como Espada. España. Junio 2026.

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