Bajando de las montañas va el indio viejo,
paso a paso, junto a su mula y a su perro
A veces va cerca del borde, a veces lejos,
por las sendas salvajes del nevado cerro.
Nunca a nadie pidió nada el del tranco lerdo,
tal vez su pobreza no precise dinero.
De su imagen todo el pueblo tiene recuerdos,
con su tez cobriza y su vincha por sombrero.
El indio al bajar no quiere saber de treguas,
ya que parar sería morir en el hielo.
Sus ojos añoran los espejos del agua,
y el arco iris, entre las montañas y el cielo.
Marcha despacio, sin detenerse un momento,
con su perro y su mula no tiene sosiego.
Nunca sus ojos están tristes o contentos,
porque al indio los años lo han dejado ciego.
Finalista X Certamen de Poesías. Valores humanos.
Incluido en el libro: El puente de la cordura.
Letras como Espada. España. Febrero 2024.
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