Esa mañana de otoño salió a correr
por el parque como todos los días, para mantener su estado físico y
apaciguar los nervios de su vida azarosa y agitada en la oficina
donde trabajaba. Al sentirse cansado se sentó en un banco y justo
frente al suyo, vio sentado al viejo poeta que cuando era niño fue
su maestro en la clase de literatura. Era bueno, escribía bien y
varios de sus cuentos fueron premiados en importantes concursos
literarios.
Lo había visto muchas veces sentado
en ese banco escribiendo en su cuaderno de notas, envuelto en una
abrigada campera, y para él era su héroe cotidiano. A veces se
detenía en cada trazo, miraba al cielo como buscando alguna
respuesta y en un santiamén se enfrascaba de nuevo en su escritura.
No quiso acercarse porque estaba tan falto de memoria, que no lo
había reconocido una vez que quiso entablar conversación con él.
Lo siguió observando durante un rato, mientras el viejo poeta
escribía y escribía, y pasaba las páginas una tras otra, envuelto
en un ataque de inspiración.
Pensó en la suerte que tenía el
maestro, porque durante mucho tiempo había intentado imitarlo sin
éxito. Él fue su referente, pero sus intentos fueron vanos, y
nunca consiguió escribir ni un párrafo con cierta coherencia. Y
ahora, al cabo de los años, no era para nada feliz convertido en
gerente de una empresa multinacional, y admiraba al viejo y humilde
poeta, que escribiendo en su cuaderno, disfrutaba de la belleza de la
vida, sumergido en su mundo de poesía.

Finalista IV Concurso de Cuentos breves. Héroes cotidianos.
Publicado en el libro: Al otro lado de las nubes.
Tu Concurso Literario. España. Julio 2019.
Tu Concurso Literario. España. Julio 2019.
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