En
mi niñez, un día vi mucha gente en la casa de mis abuelos y al
preguntarle a la bruta de mi tía, me dijo como si tal cosa que había
muerto mi abuelo y muy apenado me tragué las lágrimas, porque tuve
vergüenza que ella me vea llorar. A la noche siguiente, para que la
abuela no se sintiera sola, mi papá me mandó a dormir a su casa y
esa noche me despertaron sus sollozos. Al darse cuenta, me acarició
diciéndome que no me preocupe, y entonces fue cuando me desahogué, llorando con ella en silencio.

Finalista IV Concurso de Microrrelatos.
Tema: La mujer mueve el mundo.
Incluido en el libro: Mundo de mujer.
El Muro del Escritor. España. Abril 2019.
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