En la dorada arena de mi vida,
seguí por la senda de tu propia huella
buscando en ti la luz de una centella,
y fui testigo de tu fútil huida.
No hubo razón para tu cruel herida,
ni el cielo quiso darme una querella;
guardé tu ausencia como amarga estrella
de aquella noche de pasión perdida.
No entiendo en qué fallé y hoy lo repaso,
te llevaste al partir mi corazón
dejándome el vacío y el fracaso.
No encuentro en el recuerdo una razón,
y me hundo en el vacío de tu paso,
mientras mi mente busca tu perdón.
Finalista XI Concurso de Sonetos. Calzando tus zapatos entendí.
Creatividad Literaria. España. Julio 2026.

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