Aparece el sol naciente
tras la aurora condenada
por una bruma impregnada
de humo denso y persistente.
Y en esa espera paciente
que llegue el atardecer,
el sol poniente al caer
se ve oscuro en el ocaso,
y es seguro que a este paso,
la vida ha de fenecer.
Con aires contaminados
las flores empalidecen,
no hay mariposas que besen
a capullos chamuscados.
En los árboles talados
no hay aves que los aniden,
y los peces no conviven
en el agua maloliente.
¡Depredar el medio ambiente,
es matar a los que viven!
Si en nuestra tierra querida
se contamina el ambiente,
se hace el clima más caliente
y se apuñala la vida.
Se daña con esa herida
el hábitat de la gente,
y como se hace creciente
el aire polucionado,
el mundo globalizado
debe actuar urgentemente.
Seleccionado Convocatoria de poesías.
Décimas Incluidas en la antología Una sola tierra.
Scriba NyC. Puerto Rico. Febrero 2026.


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