Una ola de mar me surge ardorosa
sentado sobre una roca inmutable,
mas la espuma se dispersa amigable
y a mis pies los humedece amorosa.
A lo lejos veo un velero rosa
en un paisaje de mar admirable,
que subyuga a mi espíritu excitable
emplazado en esta playa rocosa.
Emitiendo un destello reluciente,
el navío seductor y atrevido
se acerca hacia mí presurosamente.
Viene navegando airoso y erguido
eludiendo las olas diestramente,
y a mi ánimo de gozo lo ha sumido.
Finalista X Concurso de Sonetos. Cosas pequeñas.
Incluido en el libro: Discreto amanecer.
Mundo Escritura. España. Octubre 2024.
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