domingo, 3 de septiembre de 2017

La imagen extraña

En mi infancia concurría a jugar al inmenso parque ubicado frente a mi departamento y una tarde el dueño de la calesita me contó que por las noches aparecían fantasmas y que se ocultaban durante el día. Cuando al caer esa tarde estaba regresando a casa, vi un misterioso sendero intrincado y oscuro entre los árboles, que nunca antes me había llamado la atención.
Muy intrigado lo seguí entre las sombras, hasta que divisé un claro, donde había un gran pozo conteniendo agua. Algo asustado me acerqué al borde y al ver mi reflejo sobre la superficie del agua en leve movimiento, a duras penas pude aplacar un grito de horror. Era una imagen extraña que no representaba fielmente mi figura y el movimiento de mi cuerpo, y pensé que era un fantasma que se había escondido allí.
Entonces, escapé despavorido y al llegar al departamento temblando y presa del pánico, le dije a mi madre que había visto un fantasma oculto en un gran  pozo con agua. Ella me miró sonriendo y me calmó diciéndome que no me preocupara porque los fantasmas no hacían ningún daño. Hoy después de tantos años, les confieso que nunca he visto a ningún fantasma en ese parque, pero esa imagen extraña bien podría haber sido uno de ellos.

 








Seleccionado III Concurso Internacional de microrrelatos.
Incluido en el libro de antología concurso.
Comunidad Literaria Versos Compartidos.
Uruguay.Septiembre2017.





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