Un
día lluvioso y frío de invierno encerrado en el living con mis
nietos, les inventé una historia de mi vida, recostado en un
confortable sillón. Les dije que en un día como aquel, en un viejo
velero me lancé a la mar, porque quería alcanzar una soñada gloria
y templar los nervios en un arduo navegar. Todo fue tranquilo, hasta
que se desató una tormenta que iluminó la noche oscura, con
relámpagos fulgentes y rayos por doquier. Había encontrado en mi
vida la aventura buscada, en ese trance anhelado: ¡Vencer o Morir!
Neptuno
con Eolo competieron en bravura, con olas encabritadas y vientos en
huracán. Y aunque embistieron al velero contra la roca dura, pude
salir triunfante desafiando con valor las iras de Satán. Cuando por
fin, en la noche la tormenta ya cansada, se durmió plácidamente en
los brazos del sol, con el barco herido, en el puerto hice entrada y
como un viejo marino, en un bar me embriagué en alcohol.
Al
terminar de relatarles esa proeza marina, mis nietos se quedaron en
silencio, mirándome obnubilados e inquietos.
— ¡Abuelo,
cuéntanos de nuevo esa historia! —
, me pidieron al unísono.
Entonces,
con mi corazón rebosante de alegría, les volví a relatar esa
aventura de valentía sin par. Admiraban la hazaña del abuelo,
mientras yo me imaginaba un viejo lobo de mar.
Finalista
VIII Concurso de Cuento breves. El calor del invierno.
Incluido en el libro: Alma invernal.
Creatividad
Literaria. España. Febrero 2023.