Cansado de perder el respeto del pueblo y el propio, el viejo sheriff buscó una muerte digna. Entró al Saloon, apuró un whisky y desafió al bandido que más lo había humillado. Quería morir como un héroe. Ya en la calle, se resignó a lo inevitable, pero tras el humo de los disparos, fue él quien quedó en pie. El pueblo habló de suerte y de un rival ebrio. Lo cierto es que, la próxima vez que se sintiera tentado a morir, el sheriff lo intentaría con alguien que no sufriera del mal de Parkinson.
Finalista X Concurso de Microrrelatos. El Muro.
El Muro del Escritor. España. Agosto 2026.

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