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miércoles, 5 de enero de 2022

Carta a los Reyes Magos

Señores Reyes Magos

Les extrañará mucho que hoy 6 de enero, les vuelva a escribir otra carta, para decirles que les agradezco los regalos que me hicieron. Pero quería pedirles que me traigan también el triciclo que les había solicitado en mi carta anterior, que me ayudó a escribir mi hermano mayor, con la condición que sea secreta y no la divulgara a nadie. Yo cumplí la promesa y ni siquiera se la revelé a mi mamá, que me pedía constantemente que le contara lo que deseaba que me regalen.

El año pasado estudié muchísimo y fui uno de los primeros de la clase, saqué las mejores notas de la escuela y no hubo nadie tan obediente como yo. Me porté muy bien, hice todos los mandados, ayudé en la casa, limpié mi pieza y estaba seguro que merecía el regalo que les había pedido.

Esta mañana me desperté muy temprano y bajé en silencio al salón, buscando el regalo del triciclo junto a los zapatos y sin embargo, en su lugar encontré un rompecabezas y un trompo. Entonces me agarró mucha rabia, porque a mi hermano mayor que estudia muy poco y es muy travieso, les habían traído ese celular que les había pedido y que estuvo divulgándolo a los cuatro vientos.

Cuando se levantaron mis padres y les comenté todo lo sucedido, no sé porqué, mi papá se enojó con mi hermano, y le puso junto a sus zapatos una camiseta, un calzoncillo y un par de medias en lugar del celular. Me dijo que recién se lo iba a dar cuando Uds. me traigan el triciclo.

Esperando que reciban esta nueva carta que mi mamá se ofreció cariñosamente a ayudarme a hacerles , los saluda con mucho cariño.

El nene

 


 

 

viernes, 29 de junio de 2018

Confesión en el día de San Valentín

Querida Amanda
Te sorprenderás al recibir esta carta por mail de tu oficina, porque por fin me he decidido a escribirte en el día de San Valentín, frente la visión serena del mar desde la ventana del hotel. Desde esta mañana estoy entregado en estas vacaciones a una especie de embriaguez, que no es otra cosa que la angustia de mi alma y que ya no puedo callar más.
Quiero confesarte este amor que siento por ti, que convirtió mi mundo frío e insensible en uno nuevo empapado de pasión, pero el miedo a tu rechazo me fue acobardando y el estar contigo aparentando indiferencia, me fue destrozando poco a poco el corazón.
El razonar no me cura y me desnuda las cosas y me las  hace ver más crudas y crueles. Porque amar no es mirarse el uno al otro, sino compartir juntos una misma pasión. Hasta ahora nadie supo nunca de este amor que me envuelve, ni tú que me has dado el afecto, ni tampoco él que me brindó su amistad. Nadie  ha sospechado todavía de esta sensación que me devora.
Siento el dolor de un amor que mi alma temerosa nunca ha querido divulgar. Y ante tu presencia y la de él… ¡Siempre busqué disimular! Y esta cobardía sólo me ha dejado el consuelo de esperar. He tenido miedo de confesarte este sentimiento y permanentemente estoy soportando esta angustia, pero ya no puedo más.
¿Cómo se encendió este amor? ¿Será tu rostro angelical o tus ojos negros quizás? Sólo se que tu ser ha impregnado a mi ser, tu candor ha perseguido mis horas y habría corrido hacia ti, pero he tenido temor al desasosiego de no poderte alcanzar. Pero ya no quiero seguir viviendo a orillas de la luz, ni quiero seguir existiendo entre las sombras. He sido un cobarde, y recién ahora, en este día de los enamorados y frente a la inmensidad del mar, me animo a confesarte este secreto.
Pero al estar fundida en otra carne, en otra sangre, en otra vida, tu respuesta, que entreveo, es muda e inefable, donde seguramente mis palabras resuenen impotentes. Sin embargo, no pierdo las esperanzas, y siento un irrefrenable deseo de penetrar en tu alma, porque siempre hay zonas de penumbras en las almas más puras, y sólo es necesaria la oscuridad de ciertas cosas, para que resplandezcan otras.
Amanda, los pensamientos me devoran y me destruyen, pero luego me renacen una y otra vez. Te digo que sería suficiente para mí, que me entregues sólo una pequeña migaja de tu amor. Nada más que una migaja te pido, porque ya no hay otra cosa que me importa más en la vida que no seas tú.
Espero ansioso tu respuesta, e inmerso en la desesperación amorosa en que me encuentro, ruego en este día, frente a este bello paisaje del mar, que se produzca un  milagro de San Valentín.
Te quiere Roberto.













Seleccionada III Concurso de cartas: Cartas quemadas.
Incluida en el libro: Cartas quemadas.
Ojos Verdes Ediciones. España. Junio 2018.

martes, 14 de marzo de 2017

Postal inconclusa e hipocresía

Querido Roberto
Te sorprenderás al recibir esta postal en tu oficina, porque por fin, frente a esta visón serena del mar, me he atrevido a confesarte este amor que siento por ti. El constante fingir frente a Elsa y el miedo a tu rechazo me fue acobardando y destrozando poco a poco el corazón, pero recién ahora…………….. xxxxxx…

Querida Elsa
¡Las vacaciones buenísimas! Desde la ventana del hotel veo el hermoso paisaje del mar de la postal. Besos de tu amiga Amanda.
PD: Recuerdos a Roberto.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalista II Concurso de minicuentos.

Tema: Postales de amor.

Incluido en el libro: El amor es...

Mundo Escritura. España. Marzo 2017.