El banco de madera fue testigo
de esa magia que la luna desata,
y alumbrados bajo rayos de plata
el parque nos daba su verde abrigo.
Tus tiernos labios se enlazan conmigo
para que la noche sea más grata;
en el silencio el amor me arrebata,
y darte toda mi pasión persigo.
Hoy la luz se filtraba entre las hojas
y besaba el banco en que te sentabas,
envuelto en sombras y tablillas flojas.
Pero ya no eras tú quien allí estabas;
solo quedaban penas y congojas
en aquel parque donde me esperabas.
Finalista XI Concurso de sonetos. Vivir y contar.
Creatividad Literaria. España. Agosto 2026.

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