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viernes, 27 de diciembre de 2024

La voz del bandoneón

El verso tanguero fue tu emoción,

evocando tardes del arrabal

con un ciego fumando en el umbral,

y casas con veredas al zanjón.


Lloran los fantasmas de la canción

Malena y su voz de sombra fatal,

en la que Homero mostraste cabal

venas con sangre de bandoneón.


Evocaste las cosas que pasaron,

y aquella serenata en la ventana

que al yuyo del suburbio perfumaron.


Lo mismo que la luna suburbana

tus recuerdos de barrios que cambiaron,

alumbran siempre a esa calle lejana.


(Dedicado al poeta Homero Manzi)












Finalista IX Concurso de Sonetos. Te echo de menos.

Incluido en el libro: Llanto y risa.

Creatividad Literaria. España. Diciembre 2024.

jueves, 18 de abril de 2024

Recuerdo a Edhit Piaf

Sé que ya no estás Edith, mas sí en mi recuerdo,

y mis ojos se embelesan al encontrarte

en un disco compacto limpiando el desván.


Sé que ya no estás Edith, pero sí en mi mente,

y mi alma se alboroza cuando oye tu voz

con un dulce lenguaje que viene del cielo.


Sé que ya no estás Edith, pero sí en mi espíritu,

y mi corazón palpita con tu cantar

rodeada de esos acordes melodiosos.












Finalista X Concurso de Minipoemas. Homenaje a las mujeres.

Incluido en el libro: Latidos de luz.

Mundo Escritura. España. Abril 2024.

martes, 2 de abril de 2024

La batalla final

La bandera argentina aún flameaba orgullosa en Malvinas, cuando la batalla final se avecinaba. El soldado estaba dormitando en medio de la noche, tapado con una manta húmeda en el fondo de un "pozo de zorro" de un metro y medio de profundidad por dos metros de lado. Sobre el mismo se había montado un techo disimulado con tierra y pasto, para que los aviones enemigos no los descubrieran.

Se incorporó como podía para una nueva jornada de guardia, colocándose el casco y aferrando firmemente el fusil. Todo aquello lo efectuaba mecánicamente, sin pensar, preparada su mente y su espíritu para matar o morir. Cuando se asomó a la superficie bajo el fuerte viento, percibió con un secreto escalofrío una explosión lejana de los pertrechos enemigos que se iban acercando lentamente.

Se quedó mirando el paisaje oscuro iluminado por la luna, e intentaba afinar sus sentidos para ver o escuchar hasta el máximo posible, porque de eso dependía su vida. Semidormido, con el cansancio a cuestas, extendió el brazo derecho para aferrase de la helada pared de barro del pozo de zorro. Fue allí cuando sintió un fuerte ruido y algo que estalló junto a él. Instantáneamente aferró el fusil decidido a todo, porque los ingleses deberían pagar caro por su vida.

Miró en la oscuridad hacia el sector de dónde provino el ruido y vio que la radio reloj de la mesita de luz estaba caída en el suelo. En ese mismo momento, su madre asustada abrió la puerta y encendió la luz del dormitorio. Se quedó mudo mirándola sorprendido y luego le sonrió para calmarla, mientras poco a poco se iba despabilando. La batalla final de Malvinas hacía rato que había terminado, pero sus secuelas todavía seguían perdurando en su mente.




Homenaje a los héroes de Malvinas.  

martes, 19 de marzo de 2024

A Homero Manzi

Pusiste el corazón echado a escribir,

y el ritmo tanguero hamacó tu emoción,

con muchas penas por barrios que cambiaron

y la amargura de un tiempo que pasó.


Tus horas resignadas en aquella época

evocaban esas noches de tu barrio,

chapaleando la luna sobre el fango

y a lo lejos... la voz del bandoneón.


Tu poesía es la gota de vinagre,

derramada fatalmente en las heridas,

donde solo quedaban en tus recuerdos.

nada más que las cenizas, nada más...


Las nostalgias por las cosas que pasaron

fueron la arena que la vida alejó,

y al zarpar aquellas tardes en el tiempo

el olvido las cubrió de soledad.


Contigo vuelvo a esas tardes de arrabal.

donde en mi espíritu tus tangos resuenan,

y que lloran junto al ciego de Carriego

que fuma y fuma sentado en el umbral...












X Certamen de Poesías. Poetas de habla Hispana.

Incluido en el libro: La rueca de la vida.

Letras como Espada. España. Marzo 2024.

jueves, 24 de agosto de 2023

El padre de Andalucía

Cuando oigáis Blas Infante andaluces ¡levantaos! en homenaje al padre de Andalucía. Él creó vuestra bandera blanca y verde y compuso vuestro himno. Abogado, político y escritor, fue perseguido y apresado. Y en agosto de 1936, en Sevilla, al ser ejecutado, los fusiles no pudieron ahogar su grito de ¡Viva Andalucía!... Cuando oigáis Blas Infante andaluces ¡levantaos! Él ofrendó su sangre por amor a vuestra tierra.










Seleccionado II Concurso de Microrrelatos.

Incluido en el libro: Pongamos que hablo de Andalucía.

Diversidad Literara. España. Agosto 2023.

miércoles, 26 de julio de 2023

Premio a la trayectoria

Cuando un día el abuelo llegó de hacer unas compras en el supermercado, su nieto que recién había llegado de la escuela, estaba sentado en el sofá mirando un viejo libro de cuentos suyos. Estaba tan ensimismado en la contemplación, que daba la impresión de que trataba de constatar algo que de pronto lo habría sorprendido.

¿Estás buscando algo en el libro?—, le preguntó intrigado.

Al verlo, su nieto se incorporó con ansiedad, pero tardó varios segundos en responderle.

Hoy en la clase de literatura, la maestra nos ha hablado de vos, abuelo —, le dijo finalmente, mirándolo a los ojos con cariño y admiración.

Y sin darse cuenta, en esos precisos instantes le estaba dando a su abuelo una de las más conmovedoras satisfacciones que había recibido en su larga trayectoria de escritor.





Relato en homenaje al día de los abuelos en Argentina, 
el 26 de julio.


jueves, 18 de mayo de 2023

Marrapodi y la pipa mágica

Mientras leía la primera parte del relato “los nombres” del genial Fontanarrosa,  los recuerdos me invadieron. Trata de como suenan las palabras cuando los relatores de fútbol transmiten los partidos, con el micrófono casi pegado a la boca. En esos casos, tienen mucho valor los nombres de los jugadores, y pone de ejemplo al legendario arquero Marrapodi, porque su entonación les permitían reventar las venas del cuello.

¡Volóoo Marrapodi y atrapó la pelota! , gritaban hace tiempo con la garganta afiebrada, medio arrastrando entre los dientes y la lengua la doble erre.

Fue allí, que en mi mente apareció de pronto el rostro de mi querido padre, que en mi niñez me llevaba a ver a Ferrocarril Oeste en la cancha del barrio de Caballito en Buenos Aires.

Mi viejo trabajaba de yesero por su cuenta con uno o dos ayudantes, tenía un pequeño conjunto de andamios y herramientas que guardaba en el fondo de casa, y cuando le preguntaban a que se dedicaba, siempre contestaba con orgullo que era un "empresario yesero" . Fumaba permanentemente en una pipa que lo acompañaba durante años. Estaba bastante deteriorada porque le gustaba usarla mientras trabajaba y en algunos puntos interiores estaba sellada directamente con yeso.

El afirmaba que esa pipa estaba encantada y era milagrosa, porque lo protegía. Le tenía muchísimo aprecio y lo acompañaba siempre a todas partes incluso a las canchas de fútbol. Explicaba que le había salvado la vida. En una oportunidad mientras completaba la moldura colgante de un cielorraso armado en unos de los laterales de hall, del hoy ya cerrado cine Metro en el centro de Buenos Aires, notó que la pipa estaba tapada y se bajó del andamio para limpiarla en el local aledaño . Fue allí, cuando de pronto escuchó un estampido infernal y quedó envuelto en una nube de polvo. Se había derrumbado súbitamente todo el cielorraso, donde había estado trabajando hacía solo unos instantes.

Y como en una postal en el recuerdo, me vi de niño sentado a su lado en la vieja tribuna lateral de madera de Ferro que daban a las vías del ferrocarril. Era un partido importante a mediados del siglo pasado con Boca. Allí estaba Roque Marrapodi en el arco de Ferro con su porte esbelto y señorial y enfrente estaban Natalio Peccia, Herminio González, Campana, Bussico, el Charro Moreno y otros jugadores de bastante renombre en ese tiempo.

Estaba por concluir el partido empatado en un gol y en un pase magistral del pelado Pescia, Campana se cortó solo por la derecha perseguida por los defensores de Ferro. Marrapodi se quedó cubriendo el palo esperando el inminente fusilamiento. Pero no… El delantero muy hábilmente no remató sino que se frenó de golpe, haciendo pasar de largo a los defensores y tiró un centro servido a media altura hacia el otro palo, donde Bussico cabeceó en una palomita espectacular para introducir la pelota en el arco .

En ese momento, y como un relámpago, apareció el monumental Marrapodi volando de palo a palo como si fuera un pájaro. Había salido disparado en su lanzamiento hacia donde iba ido la pelota. Y así, suspendido en el aire con sus manos como tenazas, la atrapó magistralmente. Muy distinto de lo que es muy común en los arqueros de ahora, donde siempre buscan rechazar la pelota hacia afuera con un manotazo.

Primero se produjo un silencio profundo en toda la cancha. Luego un murmullo de asombro empezó a surgir de la gente y después un aplauso generalizado. ¿Visitantes, locales? Todos los hinchas, fanáticos o no fanáticos quedaron obnubilados. En ese entonces, no había ni cámara de noticiero, ni repetición. Todos trataron de atesorar en la retina el recuerdo de esa sensacional jugada. ¿Quién dijo que el fútbol no es arte?

Tal vez sea por eso, que al extender los brazos en un brusco movimiento de sorpresa, la pipa se desprendió de las manos de mi padre como una exhalación, y sin tiempo para recuperarla. Cayó a través de los tablones de madera y desapareció misteriosamente en el pasto bastante elevado que había debajo de la tribuna.

Yo inmediatamente intenté bajar a buscarla entre la gente que nos rodeaban, pero mi padre me contuvo.

¡No te preocupes! La recuperaremos cuando termine el partido , total ya falta poco ―, me dijo.

Finalizado el partido luego del empate esperamos que se retiren los aficionados y fuimos a buscar los dichosa pipa, pero por más que recorrimos la zona de su caída y revolvimos el pasto, no la pudimos encontrar.

La pìpa había desaparecido en forma increíble, como por un encanto. Yo sabia que mi viejo quería muchísimo esa pipa, y por eso me empeñaba en buscarla. Pero después de un rato, mi padre que admiraba mucho a Ferro, me pasó los brazos por lo hombros, como forma de disipar mi impaciencia.

No importa. No la busquemos más, ¿No será que la pipa quiere quedarse acá? Dejémosla para que ahora proteja a Ferro ―, me dijo con una sonrisa de felicidad que rodeaba su rostro. Un tiempo después en ese lugar se construyó una platea de cemento con viseray seguramente quedó enterrada al realizar las obras.

Y fue así. Ayer, hoy o mañana, intereses espurios del carnaval de este mundo globalizado, han buscado, buscan y buscarán construir en ese magnifico y costoso precio, ubicado en el centro geográfico de Buenos Aires, un Shopping Center, un Supermercado o cualquier otro emprendimiento rentable similar. 

Pero no hay que preocuparse. Allí por siempre aquella pipa mágica de mi padre,  enterrada bajo el cemento, protegerá a ese club centenario para que las generaciones futuras puedan disfrutar del arte del fútbol, ​​con jugadas magistrales y maravillosas atajadas.

Hoy, después de tanto tiempo, estos recuerdos me producen muchas nostalgias, porque mi padre, como mi niñez, ya se han ido, como se van las noches con sus sueños.







Relato en recuerdo de Pedro, mi padre.


lunes, 17 de abril de 2023

Madre de los pobres

En vez de regalar un pez a los pobres es mejor darles una caña de pescar. ꟷ, les dijeron a la Madre Teresa de Calcuta algunos funcionarios del gobierno. Ellos consideraban que la ayuda que proporcionaba su Misión los mantenían en la miseria.

Es que esos indigentes están tan débiles, que por lo menos esa ayuda les servirá para sostener esa caña que ustedes deberían proveerles , les contestó sonriendo la Madre Teresa.












Mención del Jurado XI Concurso de Minicuentos. Homenaje a las mujeres.

Incluido en el libro: Niebla en la tarde.

Mundo Escritura. España. Abril 2025.

viernes, 26 de marzo de 2021

Adoquines teñidos de sangre

El alma de un soñador inmolado

surge mágicamente entre las sombras

y se eleva raudamente hacia el cielo.

En tanto, sobre el piso de granito

de esa calle tan triste y desolada,

solo queda sangre, noche y silencio.


Pero esos sueños que apagó la noche

aguardan que aparezca el nuevo día

anhelando un venturoso mañana.

Y en esa intrincada trama del tiempo

habrán muchos valientes soñadores

con esos ideales y esperanzas.


Ellos mirarán el frío empedrado

con el cuerpo del joven compañero

que murió por defender sus principios.

Y nacerán reclamos de castigo

para esos represores asesinos

que con frialdad balean y desangran.


Y se escucharán gritos de justicia

que como si fueran lanzas filosas

los perseguirán hasta condenarlos.

Lanzas que sacarán chispas de gloria

de aquellos adoquines silenciosos,

teñidos de sangre, dolor y muerte.

 


Mención Especial Concurso Literario

Homenaje a Leopoldo Marechal.

SADE Florencio Varela. Buenos Aires. Argentina. Marzo 2021.

domingo, 16 de junio de 2019

Caballo oscuro

Tenía una imagen oscura
aquel caballo de Martín,
que con sus crines flameando
contra el español galopó.

Lo montaba ese general
que muy intrépido y valiente,
con sus ansias de libertad
la guerra gaucha lideró.

Cabalgando con los patriotas
por esos cerros y laderas,
luchó en las feroces batallas
que el son del clarín convocó.

Pero un día ese pelo oscuro
del bello y bravío corcel,
con la sangre heroica de Güemes
todo de rojo se manchó.

Y volvió a Salta al trotecito
como ya cansado de andar,
mas no llegó con su jinete
que en El Chamical se quedó.



Poesía de Homenaje al
General Martín Miguel de Güemes.
Líder de la guerra gaucha por la Independencia Argentina.
El 17 de junio de 1821 pasó a la inmortabilidad.

martes, 2 de abril de 2019

Almas patrióticas

En medio de la negra la noche 
envuelta en un viento helado, 
sus mentes estaban alertas.
Provistos de sus uniformes
con sus cascos y fusiles, 
tenían hambre y mucho frío.
Ellos lucharon por Malvinas
y muchos mártires murieron
en esa heroica epopeya.
Ahora sus almas patrióticas
por siempre viven allí
y nunca se han de olvidar.





Micropoesía de homenaje
recordando a los 649 mártires de Malvinas.

lunes, 11 de marzo de 2019

El mundo fue y será una porquería

Está bien, sírvase un mate señor periodista que le cuento la historia de mi vida en este asentamiento. Que quiere que le diga, los medios deberían saber que en mi pueblo del interior de la Argentina, como en los de los países limítrofes hay mucha miseria y la gente en algún lado tiene que vivir. Después de todo, el puntero político nos dijo que no hacía mucha falta este terreno en Buenos Aires. Por eso lo ocupamos y con unos mangos que tenía ahorrado conseguí que me dieran este terrenito.
Y en cuanto a mi familia ya vio como es la vida, mi hija que tenía entonces quince años, se puso de novio con un paraguayo que trabajaba en la Municipalidad y traía el agua en un camión. Parecía un buen muchacho, tenía unos veinticinco años y venía casi todos los días a casa. Pero el desgraciado luego se metió a distribuir paco en el asentamiento, la dejó embarazada y se borró para siempre. De un día para otro no vino más, porque aparentemente tuvo una diferencia con un mafioso de la banda rival. Algunos me dijeron que huyó al Paraguay y otros que lo mató un sicario.
Le cuento que ahora tengo dos nietos, ése que le dije y otro más que son de un pibe de mi mismo pueblo, de la barra brava de Boca, al que conocí en el barrio y que después se juntó con mi hija. Y así fue como nos fuimos amontonando en la casa hasta que nos fue quedando chica. 
Un día le dije a mi mujer que iba a ampliar la casa construyendo dos habitaciones más. El pibe me ayudó y con algunas maderas y chapas que afanamos por ahí,  en menos de un mes ya nos mudamos con mi mujer para esta parte nueva. Y los dejamos a ellos con los chicos en la parte vieja. Así estamos todos más cómodos. Por suerte ellos con el subsidio que le dan y alguna changuita que él hace por allí, se la rebuscan bastante bien.
Yo antes trabajaba, salía con el carrito a buscar cartones, fierros, vidrios o lo que fuera. Ahora no puedo, por la artrosis, ¿vio? Apenas puedo caminar hasta el almacén a buscar un vino o algo que me haga falta. Menos mal que mi mujer sigue fuerte y tiene trabajo en el lujoso barrio residencial que han hecho del otro lado de la autopista. Ella limpia en algunas de esas casas y con eso vamos tirando.
Yo… ya no puedo ¿vio?… Aunque que quiere que le diga, de vez en cuando me sacrifico y colaboro participando en algún piquete o lo acompaño al pibe a hacer algunos líos en las canchas, total si en una de esas te lleva la cana al otro día te larga el Juez.
Ahora que me acuerdo, le cuento que ayer soñé con Discepolín. Sí, el mismísimo Dicepolín estaba allí en la ventana, con la ñata contra el vidrio y al verme me dijo que la vida en este asentamiento fue y será una porquería y que en este siglo veintiuno todo es igual, un cambalache donde en la vidriera siguen estando juntos la Biblia y el calefón. Entonces, al contestarle que yo ya lo sabía, me aconsejó sonriendo que igual trate de permanecer en él como pueda, porque allá en el horno iba a estar peor. 
Bueno hasta acá llegamos señor periodista, creo que ya le dije bastante por esos mangos que me dio por contarle la historia de mi vida para su diario. Ah... y en el reportaje ponga la foto de Dicepolín, porque es mi ídolo ¿Sabe?






Homenaje a Enrique Santos Discépolo.   

sábado, 16 de julio de 2016

Recuerdo del telegrafista

 ¿Qué nuevos tiempos borraron esas señales codificadas por Morse, transitando distancias inconmensurables y borraron sus puntos y rayas dejando tantas manos huérfanas, sedientas de transmitir noticias importantes? 
Las manos del telegrafista han quedado sin pulsar para siempre, extendidas en una súplica infructuosa y su añoranza no podrá ser saciada con la implantación de los modernos medios de comunicación globalizados.
¿Quién les contará ahora a todos los niños del mundo que nacerán sin conocerlo, la  importancia que tuvo el noble y esforzado oficio de telegrafista y lo útil que fue en su momento el telégrafo y las vidas que han salvado? 
El espíritu del telégrafo se fue y sus mensajes ya no se escucharán más, es cierto, pero el alma del telegrafista, con su destino sin retorno, será ahora capaz de pulsar sus preciados mensajes con los puntos y rayas del lenguaje del recuerdo.












Primer finalista. Concurso literario de relatos.
Incluido en el libro Recuerdos.
Asociación Letras con Arte. España. Julio 2016.