El pintor dispone sus enceres y con el pincel va creando colores únicos que fluyen sobre el blanco en una danza sin retorno, donde cada caricia de pigmento es una decisión de amor. Guiando su mano al compás de su visión los trazos van tomando forma, mientras el aire acaricia la pintura húmeda hasta secarla. Finalmente, con una firma, el creador sella su creación y le otorga vida a la obra.
Finalista XI Concurso de Micronarrativa. Vivir y contar.
Creatividad Literaria. España. Agosto 2026.

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