Esa mañana la mujer sale de su casa con un ramo de flores y camina por la calle en medio de las miradas despreciativas de sus vecinos. Se dirige hacia el cementerio a ver la tumba de su nuera. Luego va hacia hacia el establecimiento carcelario y saca un turno para la visita. Cuando la llaman, finalmente llega a la celda para ver a su hijo. Por más que trata, nunca podrá llegar a justificar lo que hizo, pero ella es su madre y siempre lo será. A pesar de todo.
Finalista VII Certamen de Microrrelatos. Mujeres extraordinarias.
Incluido en el libro: Tan solo amor.
Letras como Espada. España. Abril 2021.
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