martes, 30 de julio de 2019

El vampiro veraniego

Cuando ese día de verano de mis vacaciones llegó a su fin, la luz de la luna bañó el lugar donde yo estaba acampando, inundándolo todo con un resplandor plateado. Inmerso en esa soledad, me acosté en la carpa porque quería dormir, pero no pude conciliar el sueño porque esa noche estaba muy calurosa. Entonces decidí sentarme afuera, donde corría una brisa fresca. 
De pronto, surgió desde las sombras la figura de un ser esbelto que se movía ágilmente y en cadencia. Con sus ojos brillando de alegría se me acercó diciéndome que era el vampiro de la zona y que se sentía muy feliz de haberme encontrado. 
ꟷ Tu eres un hombre limpio que viene de la ciudad y sé que trabajas de conserje en un hotel con aire acondicionado. Sucede que en esta zona rural la gente trabaja en verano de sol a sol, y eso hace que yo no pueda disfrutar cuando tengo apetito de sangre. Cuando alzan los brazos, y percibo el olor de la transpiración de sus sobacos, siento como que se me abren las puertas del infierno , me dijo el vampiro.
¿Entonces, qué piensas hacer? , le pregunté intrigado.
Por suerte esta noche podré disfrutar de tu sangre. 
De buena gana hubiese intentado huir, pero el vampiro ya me había sujetado fuertemente de la camisa, rápidamente hundió sus colmillos en la tierna carne de mi cuello. Ya en la primera incisión había encontrado la arteria, sorbiendo luego mi sangre, que lo embelesaba con su sabor, y era la madre y sustento de todos sus placeres. 
La presencia de un ser limpio de la ciudad lo había hechizado y mientras yo agonizaba, el vampiro gozaba hasta el hartazgo de su borrachera de sangre. Sin embargo, cuando creí que ya estaba muerto, mi existencia poco a poco se fue transformando y empecé a renacer. Fue en ese momento, cuando una pálida y tétrica figura emergió de mi cuerpo, que se había convertido en un nuevo y reluciente vampiro.
Entonces, alcé la vista y me despedí de aquel colega propinándole una sonrisa, y con una sed incipiente de sangre me dirigí rápidamente a las habitaciones del hotel con aire acondicionado donde trabajaba. Estaba deseoso de cumplir con mi primer cometido de ese verano en aquellos cuerpos limpios de la ciudad, que como yo, siempre usan desodorante. 













Seleccionado Concurso de relato corto. Sucedió en verano.
Publicado en el libro: Sucedió en verano.
Letras con Arte. España. Julio 2019.

lunes, 22 de julio de 2019

El viejo poeta

Esa mañana de otoño salió a correr por el parque como todos los días, para mantener su estado físico y apaciguar los nervios de su vida azarosa y agitada en la oficina donde trabajaba. Al sentirse cansado se sentó en un banco y justo frente al suyo, vio sentado al viejo poeta que cuando era niño fue su maestro en la clase de literatura. Era bueno, escribía bien y varios de sus cuentos fueron premiados en importantes concursos literarios.
Lo había visto muchas veces sentado en ese banco escribiendo en su cuaderno de notas, envuelto en una abrigada campera, y para él era su héroe cotidiano. A veces se detenía en cada trazo, miraba al cielo como buscando alguna respuesta y en un santiamén se enfrascaba de nuevo en su escritura. No quiso acercarse porque estaba tan falto de memoria, que no lo había reconocido una vez que quiso entablar conversación con él. Lo siguió observando durante un rato, mientras el viejo poeta escribía y escribía, y pasaba las páginas una tras otra, envuelto en un ataque de inspiración.
Pensó en la suerte que tenía el maestro, porque durante mucho tiempo había intentado imitarlo sin éxito. Él fue su referente, pero sus intentos fueron vanos, y nunca consiguió escribir ni un párrafo con cierta coherencia. Y ahora, al cabo de los años, no era para nada feliz convertido en gerente de una empresa multinacional, y admiraba al viejo y humilde poeta, que escribiendo en su cuaderno, disfrutaba de la belleza de la vida, sumergido en su mundo de poesía.










Finalista IV Concurso de Cuentos breves. Héroes cotidianos.
Publicado en el libro: Al otro lado de las nubes.
Tu Concurso Literario. España. Julio 2019.

sábado, 20 de julio de 2019

Viajando por el mundo

Sentía como que me había calzado los zapatos que me trasportaban por unos lugares maravillosos del mundo y ello me causaba una gran excitación, cuando de pronto percibí desde el living el murmullo de una conversación que me molestaba.
Por favor, ciérrame la puerta ꟷ, le supliqué a mi madre, mientras acariciaba la hoja del libro que estaba leyendo, pensando en ingresar en las nuevas historias fascinantes que me describirían las páginas siguientes.

 

 










Mención del Jurado IV Concurso de Micronarrativa.
Tema : Calzando tus zapatos entendí.
Publicado en el libro: Ocaso.
Concursos Literarios en Español. España. Julio 2019.

miércoles, 17 de julio de 2019

La novia del poeta

Mira la luna el poeta encandilado
la que le sirve de excusa a su locura,
y se inspira muy feliz y enamorado
en poesías que escribe sin premura.

En su corazón es una novia hermosa
la que lo alienta en su mundo de quimeras,
y lo acompaña en la noche silenciosa
haciendo de sus otoños primaveras.

Pero la luna unos hombres la pisaron
para poder estudiarla como meta,
y esos sabios que la luna conquistaron
se apropiaron de la novia del poeta.

Lograron sus objetivos con fortuna,
y polvo de ella trajeron en probeta.
¿Comprenderán esos sabios que la luna
será por siempre la novia del poeta?

 














Finalista IV Concurso de poesías. Héroes cotidianos.
Publicado en el libro: Al otro lado de las nubes.
Tu Concurso Literario. España. Julio 2019.

domingo, 14 de julio de 2019

Sueños frente al mar

Un atardecer de verano
en una playa frente al mar,
el sol ilumina a unos sueños
que en mi vida quiero alcanzar.

Pero caminando por la arena
en los vaivenes de la orilla,
las olas con lazos de espuma
mis sueños buscan atrapar.

Hermosas nubes de algodón
del sol tratan de ocultarlos,
y una suave brisa marina
volando los quiere llevar.

Hasta que el sol en el ocaso
cae en el lejano horizonte,
y acompañado de mis sueños
en el mar parecen flotar.

Mas cuando se apagan sus rayos
mis sueños son inalcanzables,
y al guarecerse entre las sombras
en la noche han de agonizar.










Finalista V Certamen de poesías. Tiempo nuevo.
Publicada en el libro: El oleaje.
Letras como Espada. España. Julio 2019.

Los tiempos cambian

En el tiempo que ellos eran jóvenes vivían en pareja envueltos en la pobreza, pero él siempre soñaba con tener una mansión rodeada de grandes jardines y un coche deportivo. Ahora que ya son viejos, él sigue viviendo en la pobreza, pero ahora en soledad. Es que ella, después que lo dejó, vive con su marido en una mansión rodeada de grandes jardines y tiene un coche deportivo, inmersa en la realidad de aquellos sueños de los tiempos juveniles de él.
















Finalista V Certamen de microrrelatos. Tiempo nuevo.
Publicado en el libro: El oleaje.
Letras como Espada. España. Julio 2019.

miércoles, 3 de julio de 2019

El cuadro del desván

Encontré en el desván su pintura,
con sus hermosos ojos azules
emitiendo luces refulgentes,
con un esplendor magnetizante.
Encandilado con esa imagen
que irradiaba amor con su mirada,
imaginé que ella aún vivía
y la tragedia olvidé un instante.













Seleccionado IV Concurso de poesías trágicas.
Publicado en el libro: Tragedias poéticas IV.
Diversidad Literaria. España. Julio 2019.

martes, 18 de junio de 2019

Leyenda de amor

Al norte de la localidad sanjuanina de Calingasta en la Argentina, en un valle cerca de la Cordillera de los Andes, se encuentra el cerro El Alcázar y afirman que tomó ese nombre porque las formas de esa montaña recuerdan al famoso castillo medieval de Sevilla en España. Ese castillo a la luz del sol cobra vida durante el día por la variación de sus colores, y por las noches por el bramar del viento, según una hermosa leyenda de amor que cuentan los pobladores de la zona. 
El cacique Huazihul era un valiente y respetado guerrero de las huestes Huarpes, que fueron los habitantes originarios de esas tierras. Dicen que Huazihul construyó piedra sobre piedra ese castillo destinado a su blanca mujer. Por las mañanas en esa mansión eran blancos los pisos y blancas las paredes y en ella se fue a vivir la castellana Pilar de Ulloa que se enamoró perdidamente de él. Un varón fuerte y altivo era el Huarpe y una mujer muy bella era la española, llena de cultura y de fe. 
Pero para el capitán español Diego Salinas ese amor no podía ser y llevando consigo la muerte, empujada por el ángel malo Luzbel, fue a buscarlos hacia el cerro con un grupo de soldados, galopando en tropel. Envueltos en el amor, ellos trataron de impedir que el hispano entrara esa mañana en su blanco castillo, hasta que cercados por sus tropas, Pilar y el Huarpe protagonistas de ese romance prohibido, decidieron por la tarde arrojarse al vacío. Y aunque nadie los vio morir, las blancas paredes del castillo envueltas en la sangre de ellos, comenzaron a enrojecer. 
Desde ese entonces, mágicamente las paredes y los pisos de aquel castillo, que son blancos por la mañana, se tiñen de rojo al atardecer. Y por las noches, el viento trae el bramido del alma enamorada de Huazihul, que anda rondando el cerro llamando a su amada Pilar. 













Seleccionado Concurso de relatos de amor o desamor.
Incluido en el libro: Historias de amor o desamor.
Letras con Arte. España. Junio 2019.

domingo, 16 de junio de 2019

Caballo oscuro

Tenía una imagen oscura
aquel caballo de Martín,
que con sus crines flameando
contra el español galopó.

Lo montaba ese general
que muy intrépido y valiente,
con sus ansias de libertad
la guerra gaucha lideró.

Cabalgando con los patriotas
por esos cerros y laderas,
luchó en las feroces batallas
que el son del clarín convocó.

Pero un día ese pelo oscuro
del bello y bravío corcel,
con la sangre heroica de Güemes
todo de rojo se manchó.

Y volvió a Salta al trotecito
como ya cansado de andar,
mas no llegó con su jinete
que en El Chamical se quedó.



Poesía de Homenaje al
General Martín Miguel de Güemes.
Líder de la guerra gaucha por la Independencia Argentina.
El 17 de junio de 1821 pasó a la inmortabilidad.

Sol en sombras

Aparece el sol naciente
tras la aurora condenada
por una bruma impregnada
de humo denso y persistente.
Y en esa espera paciente
que llegue el atardecer,
el sol muriendo al caer
se ve oscuro en el ocaso,
y es seguro que a este paso,
la vida va a fenecer. 










Mención del Jurado V Concurso de Poesías décimas.
Un caleidoscopio de letras.
Incluido en el libro: Ritual.
Mundo Escritura . España. Junio 2019.

Desaliento

Soñando con obtener un empleo tomó el subte para ir al edificio de la compañía que publicó el aviso. Cuando llegó todo le resultaba muy familiar y al entrar en la oficina de la entrevistadora, ésta lo recibió con una sonrisa y al verla le pareció una cara conocida, aunque no podía recordar de donde era.
La mujer le pidió que le entregara su currículum y luego de leerlo con gesto adusto, se produjo un embarazoso silencio, tras el cual movió la cabeza negativamente hacia ambos lados. Le dijo que tenía un nivel superior para ocupar ese puesto y que no podía dárselo, porque buscaban gente más joven y con menos experiencia. Luego lo invitó gentilmente a retirarse y lo despidió diciéndole que lo tendría en cuenta para otras búsquedas más calificadas.
Al abandonar la oficina se sentía desalentado y mientras de dirigía de retorno hacia la estación de subte, consideraba que no era justo lo que le había ocurrido y comenzó a sumirse en la desesperación, pensando que con su edad y nivel de estudios nunca conseguiría un trabajo y que no habría futuro para él.
Se paró en la plataforma muy cerca del borde, y al ver las luces de los faros del tren que se acercaban en la oscuridad del túnel, como un poderoso imán lo impulsaron a cometer una locura y por un instante pensó que se estaba escribiendo la última página del capítulo de su vida.
Fue allí cuando el gerente de la compañía que había publicado el aviso, se despertó sobresaltado de la horrible pesadilla que había tenido.














Mención del Jurado IV Concurso de Cuentos breves.
Una flor para ti.
Incluido en el libro: Tiempo de sol.
Tu Concurso Literario. España. Junio 2019.

viernes, 14 de junio de 2019

Ya veo el final

Hoy que ya veo el final, quiero agradecerte al rememorar en perspectiva el camino recorrido desde cuando yo era un niño y la vida recién empezaba para mí. Gracias madre por no solo haberme dado la vida, sino por cuidarme y educarme. Gracias por haberme apoyado y alentado, rezando por mí a un Dios en el que yo no creía. Me ayudaste a alejar mi dolor con tus párpados insomnes y ahora que veo el final, siento que ya estás cerca mío en el cielo, porque a lo lejos, vuelvo a oír tu dulce voz.




 











Finalista IV Concurso de Micronarrativas. Sueños de infancia.
Incluido en el libro: La llave de los sueños.
Concurso Literarios en Español. España. Julio 2019.

jueves, 13 de junio de 2019

Amanecer de primavera

Es muy bello en la primavera el amanecer en el parque. El sol que va apareciendo radiante en el cielo, va diluyendo lentamente la oscuridad con rayos de esperanza y destellos de amor y ternura, mientras los pájaros cantan con alegría saludando el advenimiento del nuevo día. Pero yo me tengo que retirar porque soy el fantasma de la noche, y es realmente una lástima que no pueda disfrutar de un espectáculo tan hermoso.















Finalista IV Concurso de Microrrelatos. 
Primavera de sueños.
Incluido en el libro: Amada primavera.
El Muro del Escritor. España. Junio 2019.

miércoles, 12 de junio de 2019

La justa venganza

En un saloon característico del oeste norteamericano, estaba sentado el sheriff del pueblo jugando a las cartas con sus amigos, mientras tomaba unas copas de whisky. Estaba vestido con una elegante levita negra y tenía puesto su sombrero de ala ancha, pero además de prestar atención al juego, vigilaba la puerta, porque tenía el presentimiento de que tarde o temprano su ex empleado volvería para vengarse.
Se había ubicado en un rincón cercano a la puerta, donde podía tener una buena visión de cualquiera que ingresara al local. Usaba la mano izquierda para sostener los naipes y cuando éstos descansaban sobre la mesa, tomaba con ella el vaso de whisky. De esa manera siempre le quedaba libre la mano derecha, que era la más hábil para desenfundar y disparar la pistola que colgaba de su cinturón.
Con su antiguo y solitario ayudante habían tenido una agria discusión en su oficina y cuando éste se retiraba indignado diciendo que renunciaba, lo llamó y al girar la cabeza para mirarlo, le atravesó la cara de lado a lado con una bala, como un experto tirador que era. El ayudante había quedado malherido y desfigurado, y lo llevaron al hospital de la ciudad más cercana para ser atendido, pero nunca se supo más nada de él. El sheriff argumentó como excusa que se le había escapado el tiro y que no quiso matarlo.
Mientras las horas pasaban en el saloon, al esconderse el sol detrás del cerro, la temperatura comenzó a bajar. Por eso, el ex ayudante que venía montado en su caballo se levantó el cuello del abrigo, mientras observaba al pueblo desde la altura, antes de comenzar el descenso por los senderos que lo llevaban hasta allí. Estaba completamente seguro que su antiguo jefe estaría jugando y tomando whisky en el saloon.
Finalmente llegó al pueblo con las últimas luces del día, y cabalgó por la calle principal, hasta donde estaba emplazado el saloon. Mientras ataba su caballo, una breve sonrisa lo invadió. Había llegado el momento de tomar esa decisión que desde aquel entonces siempre rondaba en su cabeza. Hoy, después de casi un año de la discusión, tenía la posibilidad de vengar ese infierno que empezó aquel día. Luego de superar un largo tiempo de rehabilitación, tenía que soportar ahora la horrible figura que siempre le devolvía el espejo y las miradas de terror que provocaba en la gente.
Se dirigió al saloon caminando lentamente y antes de abrir la puerta para entrar al recinto, desenfundó su arma. Sabía que el sheriff estaría prevenido y era muy rápido con el revólver. En el instante previo a empujar la puerta para entrar, volvió a experimentar la misma indignación de aquella vez cuando dijo que renunciaba y luego esa sensación de que el mundo giraba fuera de control, hasta que finalmente despertó en el hospital. Entonces, al entrar repentinamente y ver al sheriff sentado en un rincón, lo llamó y al girar éste la cara sorprendido, accionó el gatillo a una vertiginosa velocidad y con gran precisión.
En el saloon sólo se escuchó ese imprevisto disparo que le atravesó la cara al sheriff, de la misma manera que éste lo había hecho antes con la suya. Su cuerpo quedó tumbado en la mesa con la cara destrozada y empapada en sangre, mientras todavía sostenían los naipes con su mano izquierda y su pistola a medio desenfundar en la otra. El mundo fuera de control ya había comenzado a girar para él, mientras los atemorizados amigos que lo rodeaban, se preparaban para trasladarlo apresuradamente al mismo hospital de aquella ciudad cercana, donde habían atendido al ayudante.



 

 

 

Concurso Círculo de Escritores de Relatos de Cowboys.

Publicado en el libro: El extraordinario oeste. México. Octubre 2015.

martes, 11 de junio de 2019

Dulce metamorfosis

Al caer en esa tarde tormentosa, la gota de agua percibió una humedad cálida al penetrar en la maraña de sus suaves cabellos negros. Mientras corría protegiéndose de la lluvia, ella agitó la cabeza y entonces, cuando la gota se desprendió hasta su cuello, sintió como su perfume contrastaba con el calor de su piel. Y luego al deslizarse por su cuerpo, mientras la envolvía el palpitar de su corazón, lentamente fue acariciando su pecho, como si en una dulce metamorfosis, fuese un amante enamorado















Finalista V Certamen de microrrelatos. San Isidro Labrador
Incluido en el libro: Utopía.
Letras como Espada. España. Junio 2019.

martes, 21 de mayo de 2019

Bicicletas encadenadas

Estaba sentado esa tarde en un banco de un parque del hospital, abordando las circunstancias que habían provocado su actual situación. Su vida estaba sumida en dos mundos distintos. Uno era la realidad de ese momento y el otro, el indescifrable ayer, perdido en su conciencia. Hacía unos días que lo encontraron deambulando perdido por las calles de la ciudad y lo habían internado allí.
La policía había averiguado todos sus antecedentes. Trabajaba como gestor en transacciones inmobiliarias y vivía en un departamento en completa soledad, sin familiar que lo reclamara. Los médicos consideraron que ese estado de shock amnésico había sido el producto de una intensa actividad laboral. Pensaron que dejándolo descansar unos días y aprovechando la tranquilidad que le brindaría su estancia en el inmenso parque que rodeaba al hospital, volvería a recobrar la memoria.
Luego de unos instantes, se levantó del banco para dirigirse hacia la playa de estacionamiento del hospital, que estaba ubicada junto al parque. De pronto se detuvo ante la vista de dos hermosas bicicletas amarradas en un rincón apartado, que le llamaron la atención. Ambas eran de color negro y de similares características constructivas, pero una era de mujer y la otra de hombre. Se quedó pensativo frente a ellas durante un buen rato, porque al mirarlas le surgían algunas señales en su memoria.
Esa inquietud le duró toda la tarde y al llegar la noche, luego de la cena, al ir a su cama y tratar de conciliar el sueño en su habitación, se encontró como flotando en el aire. Soñó que caminaba por la vereda de una calle angosta del centro de la ciudad, con muchos negocios y amplias vidrieras. Al llegar a un edificio destinado a consultorios médicos, vio un cartel que indicaba que uno de ellos estaba en alquiler. Todo el entorno se encontraba rodeado por un extraño silencio. De pronto, divisó en un aparcamiento para bicicletas emplazado frente al lugar en que se encontraba parado, dos bicicletas encadenadas, iguales a las que había visto en el estacionamiento. Después, la imagen se alejó de él y desapareció. Pero al despertarse en la madrugada del día siguiente, ese sueño quedó flotando en su memoria, porque tenía la rara sensación de que él había estado en aquel lugar.
Al levantarse de la cama la inquietud lo sacudió, como deseando sacarlo de ese letargo en que se encontraba, Luego de desayunar, mientras el sol emergía radiante en el horizonte, se dirigió nuevamente hacia el estacionamiento. Allí quedó sorprendido al ver que las dos bicicletas estaban todavía en el mismo lugar. Evidentemente habían permanecido encadenadas durante la noche, sin que los dueños las retiraran. Durante todo el día estuvo tratando de recordar, presintiendo que esas bicicletas eran una pieza de un rompecabezas de algún suceso de su vida, que no podía lograr precisar.
Al llegar la noche, después de cenar y como no tenía sueño, se dirigió al estacionamiento para ver si aún estaban las bicicletas. Comprobó en esa oscuridad tenuemente iluminada por la luna, que permanecían allí como siempre. Entonces, decidió sentarse en un banco del parque, para poder recapacitar mientras esperaba que le vinieran ganas de dormir. Luego de pasar algún tiempo, de pronto surgió caminando como de la nada desde alguna parte del parque una esbelta muchacha.
La mujer se dirigió hacia donde se encontraban estacionadas las bicicletas y se quedó allí parada observándolas. El permaneció inmóvil en el banco, completamente sorprendido, pensando que sería la dueña de la bicicleta de mujer y que pasaba a retirarla. Sin embargo, luego de unos instantes, observó que venía caminando hacia donde él se encontraba sentado. Cuando se acercó lo suficiente y se detuvo muy cerca, pudo distinguir que era una muchacha de una belleza indescriptible y el corazón comenzó a latirle con mucha fuerza.
Luego y sin que pudiera explicarlo, comenzó a excitarse sobremanera, mientras ella lo miraba en forma tan apasionada, que parecía que estuviera atravesando todo su ser. En ese momento, percibió dentro de su pecho una inmensa sensación de amor que lo envolvía. Entonces, ella le pidió que dejara de aferrarse a este mundo y que la acompañara, porque estaba muy sola y sentía que lo necesitaba. Luego se fue alejando en silencio, retornando hacia el lugar donde se encontraban las bicicletas, mientras él, poco a poco se iba reponiendo de ese estado emocional que se encontraba, sin entender y atinar absolutamente a nada.  
Finalmente, la muchacha tal como había aparecido, desapareció de su vista como una exhalación, sin dejar el menor rastro. Entonces, sentado en ese banco bajo la luz de la luna, comenzó a sentir esa particular y ominosa sensación paralizante que produce el miedo a lo desconocido. Después de un buen rato, algo recompuesto de ese episodio tan extraño, en un completo estado de abatimiento, se levantó y se dirigió hacia su habitación en el hospital para tratar de dormir. En su mente rondaban muchas incógnitas. ¿Por qué al ver a la muchacha tuvo en forma tan repentina esa inmensa sensación de amor? ¿Qué quiso decirle ella con eso de permanecer en este mundo?
Con su mente completamente confundida, recién en las altas horas de la noche pudo conciliar el sueño. Y fue en una pesadilla sobresaltada que luego de sentir unas inmensas convulsiones en su cuerpo, pudo finalmente comprenderlo todo. Él estaba caminando hacia la cita concertada para el alquiler de un consultorio desocupado en un edificio destinado a tratamientos médicos, que estaba ubicado en una calle céntrica de la ciudad. Entonces, al llegar, pudo reconocer en la vereda de enfrente a aquella hermosa muchacha, que estaba acompañada por su novio. El muchacho era parapsicólogo e iban a alquilar el local para instalar allí su consultorio. Ambos habían venido en bicicleta y las estaban atando con una cadena en el lugar de la vereda que estaba destinado a ello.
Se disponían a cruzar la calle para encontrarse con él, cuando de pronto, surgió un automóvil a gran velocidad que los atropelló y los levantó por el aire, dándose a la fuga. El quedó paralizado por la sorpresa, pero se repuso y corrió hacia el sitio para auxiliarlos. Quiso agacharse para ver si respiraban esos cuerpos destrozados, cuando quedó paralizado en el sitio al producirse el estertor final del parasicólogo. Entonces sintió como que el espíritu del joven trataba de aferrarse a este mundo y para ello se estaba  introduciéndose en su cuerpo.
Debido a esas circunstancias, observó completamente obnubilado como la gente se arremolinaba junto a él en la escena del accidente y llamaban a la ambulancia. Mientras tanto, cada vez más fue sintiendo que todo se le hacía confuso y poco a poco, fue perdiendo la conciencia de si mismo. Luego, comenzó a deambular por las calles de la ciudad y después de unos días en  un total estado de indigencia lo encontró la policía y decidieron internarlo en ese hospital para su recuperación.
Fue en esa noche que mientras dormía en ese sueño sobresaltado, comenzó a sentir unas inmensas convulsiones en todo su cuerpo. Era como si en ese preciso instante, el espíritu del muchacho estuviera tratando de fugar de su interior, para ir a reunirse con su amada en el más allá. Al despertarse al otro día, se encontró otra vez en este mundo, porque había recuperado por completo su conciencia.
Le contaron que cuando trasladaron los cuerpos a la morgue judicial de ese hospital, todos los efectos personales y las bicicletas habían sido llevados allí. Es posible que también ellas hayan encontrado su destino, porque desde ese día, como nadie las reclamó y la justicia es muy lenta, todavía continúan después de bastante tiempo encadenadas una a la otra. Tal vez, ellas sean tan felices como sus dueños en el más allá, oxidándose juntas a la intemperie en ese lugar apartado del estacionamiento del parque del hospital.


 










Seleccionado I Concurso de relatos
Incluido en el libro: Antología de relatos.
Sinergias Editorial. España. Julio 2008.