Durante estos difíciles cuatro años
fue un náufrago mi héroe cotidiano,
que al darme vida me habló de su amor,
y compartí en una isla sus tristezas.
¡Cuántas lecciones he aprendido de él!
Hicimos fuego para subsistir,
hallamos el agua para sustento
y buen refugio dentro de una cueva.
Aprendí que del valor de las cosas
sólo es importante su utilidad,
y que a veces puede llegar la muerte
no en la vejez, sino con el olvido.
Dios mío, si yo consiguiese hablar
no podría dejar de agradecerle,
pero de nada me va ya a servir
perdido ahora en este mar bravío.
Mi querido héroe de cada día
siempre recordará a su amigo Wilson,
aunque sé que para el resto del mundo
solo soy una pelota de cuero.
Finalista XI Concurso de Poesías. Héroes cotidianos.
Inspirada en la película: Náufrago.
Creatividad Literaria. España. Julio 2026.

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