El espejo me devolvía un semblante tan demacrado que me causaba impresión, envuelto en las sombras del desván.
―Aléjate del espejo si no quieres verte ―me dijo de pronto mi imagen.
―Si me alejo desaparecerás, porque tú solo existes cuando estoy frente a ti ―le contesté, reponiéndome de la sorpresa.
―¿Pero no recuerdas que eres tú el que ya no existe? ―replicó mi imagen.
Tenía razón. Y en la soledad de la tenue oscuridad del desván, con mi alma en pena me aparté del espejo.
Finalista XII Concurso de Microrrelatos. Limpiando el desván.
El Muro del Escritor. España. Julio 2026.

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