Aprovechando que su esposa había salido de compras, puso una película pornográfica. El parecido de una de las actrices lo dejó helado.
Al regresar, su mujer le comentó que la hija les había telefoneado desde el extranjero, donde realizaba su beca.
—Dice que está muy bien y que no necesita dinero —añadió ella con orgullo—. En sus ratos libres hace algunos trabajitos temporarios.
—Qué suerte —contestó él, con una mueca de tristeza que no pudo evitar.
Finalista XII Certamen de Microrrelatos. Tiempo nuevo.
Letras como Espada. España. Julio 2026.

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