lunes, 10 de julio de 2017

Cielo oscuro

Por la mañana
se despierta muy triste
el sol brumoso.

Camina el humo
descalzo por el cielo
entre las nubes.

Los pajaritos
bajo el día apagado
trinan con pena.

El smog oculta
en ocaso oscuro
al sol muriendo.

Grillos se callan
luciérnagas se apagan
la noche sufre.

Polución negra
el amor en el parque
quedó sin luna.












Finalista II Certamen de poesías Haikus Jorge Luis Borges.
Incluido en el libro: Haikus y Sonetos XII.
Letras como Espada. España. Julio 2017.

martes, 4 de julio de 2017

Biblioteca ambulante

Una tarea muy grata
debe ella realizar,
andando libre en el mundo
como un pájaro al volar.

Para ir a muchos lugares
con sus libros a prestar,
son extensos los caminos
que tendrá que transitar.

Y cuando llega a un destino
en su largo caminar,
con su carga de cultura
el saber logra brindar.

La biblioteca ambulante
con su ilustrado marchar,
deja su rastro en la gente 
que busca capacitar.











Concursante destacado en categoría poesía libre.
III Certamen literario Internacional.
Fundación SOMOS. Miami. EEUU. 2017.
 

miércoles, 14 de junio de 2017

Rosas Rojas

En la década del setenta del siglo pasado, una joven mujer llegó una noche a una Iglesia cercana al parque del Rosedal de Palermo en Buenos Aires y le pidió al cura confesarse. Le contó que era la mucama de la casa de un viejo coronel, y que al caer la tarde, éste se había puesto el uniforme de gala tratando de seducirla y le ofreció un ramo de rosas rojas, sabiendo que a ella le gustaban. 
Le gritó asqueada que no quería saber nada, pero él insistió y al escapar corriendo, la persiguió hasta la escalera amenazándola con su sable. Allí, ella se hizo a un lado, y el coronel pasó de largo rodando hacia abajo. Solamente escuchó un grito y cuando bajó, lo encontró tirado en el suelo atravesado por su propio sable.
Entonces salió de la casa desesperada caminando sin rumbo, y sin saber que hacer llegó al Rosedal, donde se quedó extasiada en la contemplación de las rosas, hasta que casi sin darse cuenta, el ocaso se hizo noche, con la aparición de una hermosa luna llena. Le confesó al cura que no era subversiva y nunca quiso atentar contra el coronel, como decían en la tele que vio por la vidriera de un bar.
El cura le pidió que rece cien padres nuestros y le sugirió que vaya con él al destacamento militar a entregarse, asegurándoles que ellos eran muy comprensivos y no le pasaría nada. La joven le agradeció que la acompañe y le dijo que le plantaría en el jardín rosales de rosas rojas que tanto le encantaban.

Dicen que en las noches de luna llena
con una rosa roja en el pecho,
se ve a su alma pasear,
por el parque del Rosedal.













Finalista II Concurso de cuento breve.
Incluido en el libro Una flor para ti. 
Tu Concurso Literario. España. Junio 2017.

sábado, 3 de junio de 2017

Muñequita rubia

Me encontraba caminando entre una gran cantidad de gente por una galería comercial del barrio de Flores en Buenos Aires, para efectuar las compras de los regalos de Navidad. De pronto, una joven mujer que caminaba hablando distraídamente con su celular tropezó abruptamente conmigo. Era muy linda, tenía el pelo rubio y color de tez igual que el mío y era casi de mi estatura. El golpe hizo que su bolso cayera al suelo y se abriera, dejando escapar parte de su contenido en el piso de la galería. Traté de ayudarla a recuperar sus cosas entre toda esa gente, cuando observé una pequeña y vieja muñequita de pelo rubio caída en el suelo. Esa visión me trasladó instantáneamente a un triste recuerdo instalado en el fondo de mi alma y que cada tanto emergía desesperadamente.
En ellos, siempre aparecía la enorme casa de mis abuelos, frente al inmenso Parque Avellaneda, donde vivía de chico con ellos, mis padres y mi hermanita melliza. Al igual que otros inmigrantes, habían llegado a estas tierras con sus sueños a cuestas y la habían construido con sudor y muchos sacrificios. Era una de esas casas alargadas “tipo chorizo”, con habitaciones comunicadas y ventiladas mediante largos pasillos internos. Al fondo, estaba la tradicional huerta casera y numerosos árboles frutales. Allí, mis padres habían instalado unas hamacas y otros juegos, donde nos divertíamos con mi hermanita en aquellos días felices de mi infancia.
Pero esa felicidad grabada en mi mente de esos primeros tiempos de mi vida, quedó trunca para siempre desde aquel día fatídico. En ese entonces, concurríamos a escuelas diferenciadas por sexo, y ese día mi hermanita no tuvo clases porque se efectuaban tareas de desinfección. Entonces, como mis padres tenían que hacer unos trámites urgentes en la Ciudad de la Plata, decidieron llevarla con ellos en el coche. Cuando transitaban por la ruta, un camión se les cruzó de frente y tuvieron un accidente fatal, quedando el auto destruido por completo. Mis padres fallecieron en el acto, pero lo realmente extraño de esa tragedia, fue que el cuerpo de mi hermanita jamás apareció.
Ese hecho tuvo mucha difusión pública en los medios y luego de varias investigaciones, la teoría más atinada era que mi hermanita habría salido con vida del accidente y que fue apropiada por algunos malvivientes. Justamente cercano al lugar del accidente había un asentamiento en la que vivía mucha gente del hampa, donde circulaba impunemente la droga y la trata de personas. De todas formas, a pesar de esas presunciones, las intensas investigaciones realizadas por la policía no llegaron a ningún resultado positivo, y después de un tiempo no se habló más del asunto.
Sin embargo, yo nunca pude olvidar a mi hermanita melliza desaparecida, y en mi subconsciente siempre la buscaba. La recordaba jugando con su adorada muñequita de largo pelo rubio que le había traído Papá Noel, la que dormía siempre en su cama y era parte de su vida. Por ello, su  repentina visión sobre el piso de la galería me provocó una profunda impresión, mientras instantáneamente el rostro de esa mujer tan parecida al mío, se mezclaba ahora en mis recuerdos con la de mi hermanita melliza, en aquel mundo lejano y feliz de mi niñez.
― Perdóname, pero estaba caminando un poco apurada y no te vi ―, me dijo la muchacha, cortando abruptamente mis pensamientos, en tanto guardaba el celular y todas sus otras pertenencias en el bolso. En mi mano yo seguía apretando con fuerza aquella diminuta muñequita, mientras la emoción me embargaba, porque tenía la presunción de que era la misma de aquel entonces.
― No te hagas ningún problema por el tropezón,  no pasó nada ―, alcancé a balbucear.
― ¿Podrías devolverme mi muñequita, por favor?  Es un recuerdo de mi madre ―,  me dijo ella amablemente.
Mientras se lo devolvía, la miré intensamente, tratando de buscar algún indicio o señal en su rostro que expresara algún signo de reconocimiento. Sin embargo, la muchacha se mantuvo completamente indiferente, tomó la muñequita y luego de mirarla con cariño, me dio las gracias, dio media vuelta y se marchó, dirigiéndose prestamente hacia la calle entre esa muchedumbre que nos rodeaba. Ya había andado unos pasos cuando reaccioné súbitamente, y la llamé desesperado gritando tan fuertemente el nombre de mi hermanita, que retumbó en toda la galería. Entonces, ella se detuvo al instante y muy sorprendida volvió su rostro hacia mí, junto con los de algunas personas que la rodeaban.
―  Me parece que me has confundido con otra, porque yo no me llamo así. Ese no es mi nombre ―, me aclaró.  Me contempló por un instante y creí adivinar un gesto de compasión en su mirada, antes que reanudara su marcha resueltamente.
Quedé paralizado sin atinar a nada y mientras se iba desvaneciendo para siempre de mi vista, lo último que vislumbré fue su pelo rubio y el de la pequeña muñequita que seguía aferrada a su mano. Quedé allí parado durante un tiempo, tratando de alejar de mi mente aquella dolorosa imagen de mi pasado que permanentemente me perseguía. Luego, algo más calmado de aquel encuentro circunstancial, reanudé mi marcha lentamente por la galería, mirando las vidrieras de los negocios para adquirir los regalos de las fiestas de Navidad. Estaba rodeado de una multitud de gente ansiosa por comprar, ignorante de aquel drama que formaba parte de la historia de mi vida.








Mención de Honor V Certamen Literario 
Rotary Club de Flores. 
Género Cuento. Buenos Aires. Argentna. Junio 2017.

martes, 30 de mayo de 2017

Empezar una nueva vida

El anciano era uno de los enfermos que estaba internado en el sanatorio con la mirada perdida, balbuceando palabras incoherentes. Cuando lo fue a visitar su nieto, el médico le comentó que si seguía así, su vida se dirigía hacia un camino sin retorno. Pero él en realidad había ido a verlo por otro motivo, dado que le importaba muy poco su salud.
Había considerado que era el momento de aprovechar la oportunidad para comenzar una nueva vida y tomó sin ser visto las llaves de la casa que su abuelo tenía guardadas en un bolso junto a su cama. Ya estaba anocheciendo cuando se dirigió a la desvencijada casa frente al parque donde vivía, con el fin de sustraerle el dinero que sabía que tenía escondido. Como estaba abandonada y sin luz interior, buscó entre las penumbras el lugar que intuía y encontró con una alegría inmensa un maletín oculto en un hueco de la pared, detrás de un mueble.
Era una suma considerable y pensaba con ella pagar todas sus deudas de juego y empezar una nueva vida, donde no existieran esas amenazas de muerte que permanentemente lo rondaban. Miró el fajo de dinero y estimó que deberían ser más de treinta mil dólares. Al salir de la casa con el maletín en la mano se sentía contento, tenía veinticinco años y estaba por cumplir los veintiséis y ya estaba listo para  iniciar una  nueva etapa de su vida.
Al atravesar el parque caminando lo inquietó la oscuridad de la noche y tuvo la impresión de que aquella era una jungla, en la que los mafiosos del juego se agrupaban en las ramas de los árboles como fieras dispuestas a saltar sobre su presa. Al cruzar la autopista que lo circundaba, estaba ansioso por poder acceder a su pequeño departamento ubicado en el centro de la Ciudad, que había prestado a un amigo hasta la medianoche para una aventura amorosa.
Mientras allá arriba el circular de los automóviles retumbaba en sus oídos, tenso y expectante con todo ese dinero en el maletín, se dirigió caminando rápidamente por una calle lateral tenuemente iluminada, hasta que desembocó en un parque de diversiones. Entonces se paró en la vereda mirando las luces que resplandecían y para hacer tiempo decidió entrar en él, donde había numerosas personas con chicos en los juegos mecánicos y diversos entretenimientos.
Fue allí que se paró para observar a un hombre viejo, alto y delgado con una túnica negra, que subió a una plataforma rodeada por muchas personas. El viejo colocó su sombrero en el suelo para las donaciones, sacó un reloj de su bolsillo y con una voz fuerte de barítono, señalándolo directamente a él, le dijo de pronto a los presentes:
― Si hay un Dios, le doy sesenta segundos para que mate a ese señor que esta parado allí atrás sosteniendo ese maletín ―. Al escuchar esas palabras  quedó estupefacto y paralizado, sin poder atinar a nada, mientras sentía las miradas punzantes de todas las personas cuyos rostros se habían vuelto hacia él. En medio del silencio solo se escuchaba el tic-tac del reloj, mientras el viejo contemplaba el cielo estrellado con las manos en alto.
Cuando pasó el minuto, el viejo guardó el reloj pausadamente y le dijo a todos los presentes mirándolo a él:
― Con eso se acaba el mito del Dios todopoderoso ―. Fue en ese momento  que recién comenzó a reaccionar, entre el murmullo de admiración de la gente y el ruido de las monedas que caían en el sombrero.
Mientras el viejo lo miraba sonriente, se retiró enfurecido de allí, pensado que había sido un estúpido al dejarse usar de esa manera y por otra parte, que era muy fácil poder engañar a la gente inocente de la Ciudad. Siguió caminando por la calle hasta que finalmente llegó al centro, entre muchas personas que circulaban apretujadas envueltas en luces de vidrieras y marquesinas.
De pronto al divisar un cine, le pareció una buena idea entrar para descansar de la caminata y esperar tranquilo hasta la medianoche. La sala estaba vacía y contemplando las filas de asientos pegados al piso, se sentó en una butaca cerca del pasillo. Mientras esperaba el inicio de la función, sintió que entraron varias personas más que se sentaron en los asientos de atrás, hasta que finalmente las luces se fueron apagando lentamente y el sonido comenzó a elevarse cuando se inició el noticiero.
Después de un tiempo que comenzó la película, sintió que alguien se sentaba en la butaca lateral a la suya. Cuando lo miró quedo completamente sorprendidos al ver que era el mismo viejo que había visto en el parque de diversiones, quien al instante le puso el brazo sobre el respaldo de su asiento.
― Entrégame el maletín ―, le dijo mientras sus dedos se crispaban sobre un revólver que apoyaba sobre su espalda.
Entonces, sintió una furia ciega que brotaba de su interior. Una marea que nacía de lo más íntimo de su ser y que lo arrastraba hacia las negras profundidades de ese abismo insondable en el que estaba sumergida su vida. Los segundos pasaban y estaba decidido a resistirse antes de entregar aquello que iba a cambiar el destino de su vida. Ya estaba por proferir un grito para alertar a la gente que estaba mirando la película, cuando el brazo armado se tensó, y se oyeron dos disparos que poblaron la sala de extraños ecos. Luego el viejo tomó el maletín y desapareció  rápidamente del cine.
Una mancha de sangre fue creciendo alimentada por cada uno de los orificios que tenía en la espalda y que le producían un intenso ardor. Finalmente, mientras su cuerpo semiinconsciente iba cayendo lentamente de la butaca, pensó con una mueca postrera, que el Dios todopoderoso había tardado algo más para mostrar que existía. Y la máscara de la muerte que había comenzado a grabarse en su rostro, fue lo primero que notó el acomodador del cine cuando llegó corriendo con su linterna en la mano.








Seleccionado I Convocatoria de Relatos La Sirena Varada. 
Tema policial. Incluido en el Nº1 de la Revista Literaria.
México, Mayo 2017.

martes, 9 de mayo de 2017

La novela de mi vida

He escrito una novela describiendo muchos hechos de mi vida que retornan desde un lejano olvido. Rodeé al personaje principal con las historias de mi infancia, las penas de amores de mi juventud o el callar con la rebeldía en las venas, frente a atropellos o injusticias que sufrí. En la trama hay reacciones mías muy dispares, como alegrías o tristezas, egoísmos o bondades y en los relatos que he contado, he incorporado ficticios protagonistas que tanto no lo son.












Finalista II Concurso de Minicuentos. 
Incluido en e libro: Un libro, una vida...
Mundo Escritura. España. Mayo 2017.

Superhéroe salvador

Había una vez unos pobres mamíferos que hace mucho tiempo estuvieron a punto de sucumbir, acosados por feroces dinosaurios que dominaban el mundo. De pronto, apareció sorpresivamente en el cielo y entró en acción, un enorme y poderoso superhéroe llamado Kid Meteorito, quien los extinguió y luego desapareció misteriosamente. Cuando mis nietos me miraron intrigados, les aclaré sonriendo que nosotros éramos los sobrevivientes de aquellos mamíferos y que gracias a ese superhéroe estábamos vivos.












Finalista II Concurso de Micorrelatos Letras y más letras.
Incluido en el libro: Vida de letras.
Muro del Escritor. España. Mayo 2017.

lunes, 8 de mayo de 2017

Lluvia en la noche

Llueve en el parque
y añorando la luna
prende un farol.

Gotas en rosas
entre dolor de espinas
besan capullos.

Siente una sombra
cuando la lluvia cesa
que está empapada.















Ganador II Certamen de Poesías Haikus Mario Benedetti. 
Incluido en el libro Haikus y Sonetos X.
Letras como Espada. España. Mayo 2017.

lunes, 1 de mayo de 2017

Me calcé tus zapatos

El lugar que tu caminabas
yo nunca lo transité,
pero decidí una tarde
calzarme tus zapatos.
Y cuando anduve con ellos
siguiendo tus pasos,
entendí cual eran las cosas
que te alejaban de mi.




 

 

Finalista II Concurso de micropoesías.

Incluido en el libro: Recordando aprendí. 

Concursos Literarios en Español. España. Abril 2017.

sábado, 25 de marzo de 2017

Quiero contar mis penas

Al escuchar una explosión violenta
surge en mi mente aquella noche cruenta.

Mucho se desespera mi conciencia
por haberme rendido a la impotencia,
y ahora tengo esta reminiscencia
que angustia mi corazón por su ausencia.

Mientras esas penas voy recordando
con un poema quiero irlas contando.

Mas mi pluma la rima escribe lenta
y como en mi alma cunde la impaciencia,
ya ven… ¡Mis penas las cuento llorando!







P
remio Accesit 
VI Certamen Poético Internacional.

Rima Jotabé. España. Marzo 2017.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Por los caminos

Es muy largo el sendero,
caminar y caminar...
Voy por muchos caminos
y  paisajes busco admirar.

De todos los itinerarios
prefiero el de la huella,
que puede ser alumbrada
por una tímida estrella.

Transitar es mi destino
y al volver la vista atrás
dejo mi rastro en la tierra
que no volveré a ver jamás.

Es muy largo el sendero,
caminar y caminar...
Pero nunca en esas sendas
a mi pueblo puedo olvidar.







Finalista III Certamen de Poesía 
Poetas de habla Hispana.
Incluido en el libro: El reino del silencio.
Letras como Espada. España. Marzo 2017.

martes, 14 de marzo de 2017

Sueños de amor

Soñando en aquella noche
te vi aparecer sumisa,
tus manos me acariciaron
y tu boca me dio un beso.
Y se abrió mi corazón
a tu amor tras ese sueño,
mas me alejé de tu lado
queriéndote y sin saberlo.
Había visto en la noche
de unos sueños agitados,
a otra mujer muy ansiosa
que excitaba mis deseos.
Pero ese amor engañoso
luego partió de mis sueños,
y cuando quise buscarte
ya te encontrabas muy lejos.
Hoy ya el amor no aparece
en mis solitarios sueños,
que deprimido me muestran
con la figura de un viejo.



 




Finalista I Concurso de poesía.

Incluido en el libro Historias de amor. 

Tu Concurso Literario. España. Marzo 2017.

Amor Fugaz

Estaba cansado del rutinario trabajo en su oficina del centro de la Ciudad y después de un triste desengaño amoroso, pensó que era un buen momento para tomarse unos días de vacaciones en alguna playa frente al mar, que podrían ser la mejor manera para reconfortar su ánimo decaído.
Recorriendo las costas con su automóvil, encontró al azar un espacio natural sobre el mar,  rodeado de hermosos jardines y colinas. Entonces, decidió pasar allí sus vacaciones y se alojó en un pintoresco hotel, donde desde la ventana de su habitación podía divisar las hermosas playas y la inmensidad del mar.
Fue en esa misma tarde, cuando en la blanca arena, bajo aquella sonrisa provocadora y la mirada luminosa de unos enormes ojos verdes, surgió espontáneamente el milagro de un romance maravilloso e impensado. Pudo percibir claramente como hervía su sangre cuando el sol iba cayendo en el ocaso, mientras la besaba y acariciaba aquellos rubios cabellos, intuyendo el preludio de un éxtasis ya próximo.
Y en aquella noche rodeada de pasión en su habitación del hotel, sus cuerpos eran como olas impulsadas por el viento, que iban aumentando progresivamente en intensidad y rompían tumultuosas, emitiendo salvajes gemidos en un frenético ir y venir.
Pero la felicidad de ese primer día de vacaciones terminó abruptamente esa madrugada, cuando ella le dijo que se tenia que ir al departamento que había alquilado, dado que por la mañana llegaban su marido con los chicos.



 

 

 

 

 

 

 

 

Finalista I Concurso de cuentos breves.

Incluido en el libro Historias de amor.

Tu Concurso Literario. España. Marzo 2017.

Pedido de amor y poesía a San Valentín

Cuando ella ingresó en ese círculo de poder y riqueza, comprendí que había perdido a aquella dulce mujer, humilde y sencilla, que compartió conmigo el amor y mis sueños de poeta. Hoy catorce de febrero me encuentro solo y triste y le pido a San Valentín en su día, que haga que se hastíe de toda esa frívola ostentación que la rodea y que retorne conmigo, para volver a disfrutar de aquellas noches de pasión y poesía bajo la luz de la luna. 












Finalista II Concurso de microrrelatos.
Tema: De tu Valentín.
Incluido en el libro Poesía Geométrica.
Muro del Escritor. España. Marzo 2017.

Postal inconclusa e hipocresía

Querido Roberto
Te sorprenderás al recibir esta postal en tu oficina, porque por fin, frente a esta visón serena del mar, me he atrevido a confesarte este amor que siento por ti. El constante fingir frente a Elsa y el miedo a tu rechazo me fue acobardando y destrozando poco a poco el corazón, pero recién ahora…………….. xxxxxx…

Querida Elsa
¡Las vacaciones buenísimas! Desde la ventana del hotel veo el hermoso paisaje del mar de la postal. Besos de tu amiga Amanda.
PD: Recuerdos a Roberto.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalista II Concurso de minicuentos.

Tema: Postales de amor.

Incluido en el libro: El amor es...

Mundo Escritura. España. Marzo 2017.

viernes, 24 de febrero de 2017

El escritor exitoso

Antes de convertirse en uno de los más renombrados y cotizados escritores del país era un mediocre fracasado y para sobrevivir con su taller literario, trataba de aparentar ser un escritor experimentado y con mucho oficio. Cuando ella vino por primera vez a su taller le produjo una impresión muy desagradable, porque era fea, regordeta y tímida, con una mirada huidiza y un tono de voz excesivamente bajo. Le expresó su deseo de aprender a escribir cuentos, pero creía no tener condiciones y no sabía si continuaría luego del primer mes. Era una prueba que ella quería realizar. 
Llegaba puntualmente, se sentaba en un lugar apartado y escuchaba sin participar, tomaba apuntes en su cuaderno y se retiraba rápidamente sin conversar con nadie. Al final del mes recién le estregó su primer trabajo.
― Le ruego por favor que no lo comente en clase porque es muy malo ―, le dijo como un susurro y con la mirada baja, mientras el rubor invadía sus mejillas.
Esa noche en su departamento y antes de acostarse, comenzó a leer con desgano su relato presintiendo su mala calidad. Pero su sorpresa fue creciendo a medida que lo leía, porque las emociones de los personajes de la historia parecían alcanzarlo. La tensión de la trama le hizo apresurar la lectura y el inesperado final apareció luego con un dramatismo incontenible. Lentamente fue volviendo a la realidad. Era una obra maestra, un cuento brillante digno de un escritor experimentado. Entonces comprendió que con su aparente timidez y su imagen pobre y regordeta, ella ocultaba un espíritu literario atrevido y desenvuelto que lo manifestaba magistralmente a través de sus personajes.
En la siguiente clase realizó una crítica del material entregado por sus alumnos. Cuando llegó el turno de ella le dijo que lo haría personalmente al concluir la clase, respetando el expreso pedido que le había hecho. De esa manera, después de que todos se retiraran opinó favorablemente sobre el material que le había suministrado. En los días siguientes, cuando terminaba las clases le fue dedicando a ella algunos minutos, pero ese tiempo se fue ampliando poco a poco, a medida que crecía su curiosidad por atravesar los estratos profundos de la personalidad de su alumna. 
Así fue comprendiendo que a pesar de lo tímido de su carácter, había en ella un fuego literario apasionado que se hallaba completamente encubierto en su interior. Se enteró que sus padres habían fallecido cinco años atrás en un accidente automovilístico y ella era hija única. No tenía otros familiares y nunca había tenido amigos, novio o amante. Vivía de la renta proporcionada por el alquiler de varios departamentos heredados y pasaba los días recluida leyendo o escribiendo.
Con el pasar del tiempo lentamente fueron intimando y se quedaban después de las clases charlando entretenidos durante varias horas. Su indiferencia inicial y posterior curiosidad, se fue convirtiendo en una gran admiración por ella.
―“¡Por fin he encontrado a alguien, con quien mantener un diálogo literario rico e interesante!” ―, pensaba, mientras la escuchaba comentar sus trabajos.
De todas formas, ya desde un principio nada en ella le atraía en lo físico, salvo ese don literario que poseía en su interior que era lo que realmente le apasionaba. Desde que comenzó el curso sus relatos crecieron en audacia y ante algunos temas profundos que trataban en sus conversaciones él debió ocultar su ignorancia. Ella tenía una memoria asombrosa y sus cuentos eran excepcionales. Hasta que llegó un momento dado donde él se percató que la alumna evidentemente superaba con creces al maestro.
Sin embargo, ella no le daba importancia a sus escritos, ni tenía intención de publicarlos para hacerlos conocer al mundo. Por más que él le insistía que los presentara en concursos literarios ella se negaba sistemáticamente. No deseaba figurar en ninguna parte porque la escritura sólo constituía un medio de desahogo de su triste vida interior. De esa manera, y como estaban dadas las cosas, su arte hubiera quedado en el anonimato para siempre.
Fue así que un día el escritor tuvo una corazonada y le propuso inocentemente que le permitiera presentarse él con sus cuentos en los concursos, como forma de constatar lo que opinaban los jurados sobre su calidad literaria. Como ella aceptó algo temerosa, entonces, con la intención de ir mejorando la relación afectiva, en cada beso de despedida se acercaba un poco más efusivamente a su boca.
La realidad le dio la razón sobre la excelencia de esos cuentos, de modo que comenzó a ganar varios certámenes literarios y cuando él le transmitía la buena noticia, ella se ponía muy alegre. Pero no le daba ninguna trascendencia, ni le importaba para nada que fuera él a los actos de premiación y que también recibiera los montos de los premios. Ella decía que ese dinero no lo necesitaba y hacía que él se quedara con todos los diplomas y medallas, como recuerdo de aquella amistad.
Hasta que, finalmente, después de obtener un premio muy importante, una afamada editorial lo llamó para publicar un libro de cuentos, con una selección de todas sus obras premiadas. Lo citaron para el día siguiente por la mañana, con la intención de firmar un contrato que era realmente muy interesante. Cuando por la tarde la llamó para darle la noticia, la invitó esa noche por primera vez a su departamento para celebrar ese grato acontecimiento y ella aceptó muy contenta. Entonces compró flores y preparó una cena con sus platos preferidos, además de poner dos botellas de champaña en la heladera.
Para su sorpresa, ella llegó a la cita con un vestido muy escotado y ceñido al cuerpo, con la espalda descubierta y un pronunciado tajo en su falda. Entonces él se dio cuenta a través de sus gestos, sus palabras, la entonación de su voz y la fragancia que emanaba de  su piel, que realmente era ella quien se proponía seducirlo.
Le entregó el ramo de flores y después cenaron a la luz de las velas, mientras tomaban las dos botellas de champaña. Luego endulzaron sus paladares con un sabroso postre y paulatinamente fue naciendo la pasión con besos y caricias, hasta que sucedió aquello que inevitablemente tenía que suceder. Ya en la madrugada, desnudos sobre las sábanas revueltas de la cama y mucho más calmados, ella le comentó de su desasosiego y la inestabilidad emocional que tenía antes de conocerlo. 
Le contó que a partir de sus primeras conversaciones se había enamorado de él perdidamente, en forma tan apasionada y sorprendente, que le cambió el sentido a su vida. Le confesó que esa noche estuvo plena de sensaciones femeninas al sentirse atractiva por primera vez en su vida y poder así disfrutar de su capacidad de seducción. Entonces él la besó con ardor y le juró amor eterno, sin dejar de pensar en el monto del suculento contrato que firmaría dentro de unas pocas horas.
A partir de ese momento comenzó todo este último período exitoso en su vida de escritor que ha estado compartiendo en pareja con ella. Obviamente, él nunca le confesó que realmente no lo atraía y el suplicio que le resultaba fingir estar enamorado y satisfacer sexualmente su permanente y constante excitación interior, que provocaba en ella  nuevas y prodigiosas creaciones literarias. 






Seleccionado I Concurso de Relatos cortos.
Incluido en el libro CortoLetraje.
Pábilo Editorial. España. Febrero 2017.