martes, 22 de septiembre de 2026

La barca y el mar

En el astillero, unas cuadernas de madera esperan frente al mar, hincadas en la arena como costillas ansiosas. El mar, con sus sentidos en vilo, acecha el nacimiento de la embarcación; desea lo que aún no existe. Bajo la luna, las maderas sienten el escalofrío de la espuma, un sabor a materia prometida.

Tras el bálsamo de la estopa y el calafateo, la barca emerge reluciente. Los pescadores celebran la botadura de esta nave que guarda redes y anhelos. Su impulso inicial es bogar hacia el horizonte, mientras el timonel, con sus brazos desnudos aferra la rueda. El mar la recibe con caricias, revelándole el secreto de sus leyendas y su fuerza.

Pero el idilio no siempre es calmo. En la tormenta, el mar se apasiona y la barca se retuerce con fervor. En ese frenesí, se aman y forcejean hasta que el oleaje eyacula sus burbujas sobre el casco. Es un romance de sal, redes cargadas y regresos en atardeceres bajo el murmullo del viento.

Con el tiempo, la barca navega su último retorno. Las penumbras refrescan sus heridas mientras las gaviotas la besan por última vez. Quizás el viejo timonel recoge un trozo de aquellas cuadernas ya vencidas. Finalmente, varada y sin alas, la barca descansa en paz, envuelta en recuerdos. Mientras tanto, el mar, en su danza perpetua, se detiene frente al astillero para mirar con amor a unas nuevas cuadernas hincadas en la arena de la playa.





Mención del Jurado XI Concurso de Cuentos breves. Junto al mar.

Creatividad Literaria. España. Septiembre 2026.

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