Una bella casona, blanca y muda
al parque Avellaneda da prestancia,
y envolviendo al verde con elegancia
un pájaro a la noche ya saluda.
Buenos Aires que del sol ya se escuda
ve el verano morir en la distancia,
cuando la tarde esparce su fragancia
y el cielo con su sombra se desnuda.
Las farolas se encienden de memoria
entre juegos y flores de azahar,
mientras en los bancos nace el amor.
Y así el parque les regala su euforia
a aquellos que allí quieren vislumbrar,
un ocaso que llega con fulgor.
Finalista XI Concurso de Sonetos. Tardes de verano.
Creatividad Literaria. España. Septiembre 2026.

No hay comentarios:
Publicar un comentario