Las visiones mantienen bien despiertos
los ojos del escritor en el banco,
borrando trazos en hojas en blanco
con ilusiones que inundan desiertos.
Sus ansias por hallar mundos inciertos
con frases que no tienen rumbo franco,
caen perdidas dentro de un barranco,
dejando solo sueños encubiertos.
Ve unas sombras por senderos estrechos,
pero son duendes que van taciturnos,
y espectros que ambulan insatisfechos.
Entonces posterga sus versos diurnos,
con el fragor de tantos años hechos,
y lee un libro de mitos nocturnos.
Seleccionado
II Concurso de Sonetos.
Incluido en el libro: Ecos del soneto II.
Diversidad Literaria. España. Junio 2026.


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