Mientras el tren avanza, veo con tristeza
un paisaje grotesco en cubos imperfectos.
Son unas villas que produjo la pobreza,
y en esas moradas cobijan sus efectos.
Es un lento transitar por tristes casillas
compartidas por la bondad y la maldad.
Entre zanjones con gusanos y polillas,
son cinturones que rodean la ciudad.
Muchas chapas protegen a los indigentes
y ese existir debe llamar a reflexión.
Es un refugio de drogas y delincuentes,
y el domicilio para los que nada son.
Esas humildes villas no serán postales,
ni atraerán a los pintores al lugar.
Porque nadie admira a esos feos arrabales,
que siempre una bruma gris, los suele albergar.
Veo el sol caer en ese ancestral destino.
Familias sin comida… Niños que mendigan…
Sueños que se malogran a medio camino…
¡Qué dura es esa vida!... ¡Qué escaso es el pan!...
Finalista X Concurso de Poesías. Embrujados.
Creatividad Literaria. España. Diciembre 2025.

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