En un bar, explicaba un anciano marinero
de como pudo en cada puerto hallar un amor.
Ahora retirado, al igual que su velero,
curiosas leyendas recordaba con dolor.
Contaba fantasías en un barco perdido,
donde un día, una hermosa sirena apareció.
O de una barcaza que con casco carcomido
en los acantilados, anclada se quedó.
Narraba desastres en un día tormentoso
que Neptuno y Eolo suelen realizar.
Alzaron en mares oleajes encrespados,
y en instantes, mil naves lograron destrozar.
Esas y otras leyendas el viejo marinero
mitigando nostalgias buscaba relatar.
Es que en verdad, su nave con velas averiadas,
dormía en la arena, cansada de navegar.
Incluido en el libro: Adiós al mar.
Tu Concurso Literario. España. Septiembre 2017.
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