miércoles, 28 de febrero de 2018

Viaje en motocicleta

Mi automóvil se descompuso al volver de mi trabajo y luego de pedir auxilio lo llevé a un taller para repararlo. Cuando me dijeron que tendría que dejarlo varios días me sentí desfallecer, porque al no contar con mi vehículo durante ese tiempo, tendría bastantes dificultades para viajar en ómnibus con mi mochila a cuestas, para poder llegar a mi trabajo a esa hora pico de la mañana.
Al otro día al salir de mi casa pasaron varios ómnibus llenos que no pararon, cuando apareció sorpresivamente un amigo que era bastante bromista, quien me sonrió pícaramente al verme tan nervioso y se ofreció amablemente con su poderosa motocicleta para llevarme rápidamente a mi destino.
Me dio mucha vergüenza confesarle que yo tenía pánico de andar en motocicleta, de modo que en forma discreta acepté su ofrecimiento. Entonces  me puse el casco que me alcanzó y subí al asiento de atrás de aquella terrible máquina, tratando de disimular el miedo atroz que tenía.
Cuando la motocicleta arrancó como una estampida, me aferré firmemente a la camisa de mi amigo para no quedar sentado en el vacío. Ya al llegar a la esquina se nos cruzó un coche y al frenar en forma intempestiva, adherido a la camisa de mi amigo, me golpeé la frente con el casco. Sin embargo traté de aparentar valentía mientras volábamos en todo el trayecto esquivando autos por las calles, en tanto el calor del ruidoso caño de escape me azotaba las piernas.
Por fin llegamos al lugar de mi trabajo en tiempo record y dando gracias al cielo me bajé de la motocicleta medio mareado, con los pantalones humeantes y con ganas de vomitar. Pero buscando aparentar mucha hombría y sin demostrar ningún nerviosismo, me despedí como pude de manera formal de mi amigo y mientras le devolvía el casco, le agradecí cortésmente su ayuda.
Fue allí cuando antes de partir de regreso, mi amigo se despachó con una amplia sonrisa, diciéndome que se había divertido mucho conmigo, porque estaba enterado por unos amigos comunes que yo tenía terror a subir a una motocicleta. Sin embargo, mientras él se alejaba yo también sonreí para mis adentros, pensando en la cara que pondría cuando se enterara que habían quedado en mis manos unos restos deshilachados de su camisa. 







Seleccionado Concurso relatos de viajes.
Incluido en el libro: Antología Viajeros.
Letras con Arte. España. Febrero 2018.

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