lunes, 11 de diciembre de 2017

El sicario

Se encontró con el mafioso quien le dio la orden y le entregó un sobre, junto con un adelanto monetario por el trabajo. Después que éste se retiró, lo abrió y se quedó contemplando largo rato la foto con la cándida sonrisa del rostro de la mujer que sería su próxima víctima. Luego el sicario cerró los ojos, para fijar bien esa hermosa imagen en su cerebro. 
Y mientras agonizaba después de ser baleado por ella, la figura sonriente de ese rostro tierno y angelical todavía seguía vívido en su mente.











Finalista III Certamen de Microrrelatos de Noviembre.
Incluido en el libro: Vuelta de página.
Letras como Espada. España. Diciembre 2017.  

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