martes, 13 de junio de 2017

No hay mal que por bien no venga

Un joven agricultor que era devoto de San Isidro Labrador, tenía varios caballos para cultivar sus campos y cuando intentó domar a uno de ellos, se cayó y al  fracturarse un hueso del brazo tuvieron que enyesarlo. Entonces le manifestó su enojo al Santo por traerle tanta desgracia. Una semana después, varios  militares fueron al pueblo para reclutar jóvenes y al verlo en esas condiciones desistieron de llevarlo. Por ello, muy alegre y arrepentido, el joven agricultor le pidió perdón al Santo.














Finalista III Certamen de Microrrelatos San Isidro Labrador.
Incluido en el libro Origen.
Letras como Espada. España. Junio 2017.

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