lunes, 12 de septiembre de 2016

Silencio en el cerro

Se oía su canto al amanecer,
y su rezo ardiente al final del día.
Se escuchó un ruido en el anochecer,
y el indio fue herido mientras dormía.

Cuando intuyó cerca su fenecer,
se refugió donde el río nacía.
Sintieron gemidos al padecer,
y nadie se apenó cuando moría.

Luego vieron su alma que se alejaba
iluminando la noche en su andar,
sobre una deidad que la transportaba.

Y el cerro nunca se podrá olvidar
del ocaso cuando el indio imploraba,
ni la aurora en que oía su cantar.


















Finalista I Certamen de Sonetos Reloj de Sol.
Tema Libre. Incluido en el libro Haikus y Sonetos II.
Letras Como Espada. España. Septiembre 2016.

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